¿Cambio de chaqueta?

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Desde que Ollanta Humala se convirtión en el presidente de Perú, tras una ajustada victoria electoral su discurso parece haber cambiado radicalmente. Ya sea por pragmatismo o por convicción, las decisiones adoptadas por el mandatario parecen más propias de un político conservador que del peligroso izquierdistas que pintaban sus rivales políticos. Desde que Ollanta Humala se convirtión en el presidente de Perú, tras una ajustada victoria electoral su discurso parece haber cambiado radicalmente. Ya sea por pragmatismo o por convicción, las decisiones adoptadas por el mandatario parecen más propias de un político conservador que del peligroso izquierdistas que pintaban sus rivales políticos.

En ese contexto, entre los peruanos se ha abierto un debate que plantea un distanciamiento cada vez más pronunciado del presidente del país, Ollanta Humala, de la ideología de izquierdas. Esta situación ha propiciado que los sectores más desfavorecidos de la población, que impulsaron su nombramiento como máximo dirigente del Estado, hayan ‘retirado’ su apoyo hacia el líder.

Cuando Humala llegó al poder, se le percibía como un gobernante de centro izquierda, pero ahora se considera que se ha producido un viraje en su ideología que ha pasado a ser de centro derecha,

Varios conocedores de la realidad social del país han podido comprobar como entre los peruanos se ha instalado un sentimiento de decepción hacia la figura del presidente. La razón es que estos ciudadanos se han visto defraudados ya que Humala no ha cumplido con sus promesas electorales y las reformas, que tanto se esperaban, finalmente no se han producido.

“La gran transformación”, como se conocía al plan que presentó el mandatario para emprender cambios en el papel del Estado y en el reparto de las riquezas, se ha quedado en papel mojado, o eso es por lo menos la opinión más extendida en el país latinoamericano.

Un síntoma de que realmente existe crispación entre la ciudadanía se puede observar en los últimos sondeos que muestran una pérdida de popularidad del presidente. La encuesta publicada por el diario ‘El Comercio’ y que pertenece a la empresa Ipsos Apoyo muestra que en este último mes de diciembre la popularidad de Humala se sitúa en un 47%, nueve puntos menos que en el mes anterior.

Incluso su padre, Isaac Humala, le ha acusado de haber cambiado radicalmente su postura con respecto a la política minera del país. “Durante la campaña mi hijo tenía un discurso distinto al de ahora, dijo inclusive que revisaría los contratos mineros, pero nada de eso se dio hasta el momento”, aseguró el padre, que avisó a su hijo de que iba camino del “suicidio político”.

Por si esto era poco, el mandatario ha tenido que declarar dos veces durante este mismo mes de diciembre el estado de emergencia. Una de ellas para poder controlar las protestas de Cajamarca contra el proyecto minero Conga. Y la última debido a la huelga que mantuvieron los controladores aéreos en demanda de mejoras laborales.

Con respecto al conflicto de Cajamarca, se ha podido saber a través de la prensa local que las relaciones entre Humala, y los dirigentes de esta región se han enfriado debido a la falta de acuerdo que todavía existe entre las partes interesadas.

A través de un consejo regional, Cajamarca, gobernada por Gregorio Santos ha declarado esta misma semana “inviable” la ejecución del proyecto minero en las cabeceras de cuenca donde existen lagunas como es el caso de El Perol, Azul y Mamacocha.

Esta decisión se ha tomado a través de una ordenanza en la que se declara de interés público-regional la preservación de las lagunas que se encuentran en la misma zona en la que se pretende realizar la explotación de oro y cobre.

En cuanto al segundo asunto, la huelga de controladores, se sabe que el Sindicato Unificado de Controladores del Tránsito Aéreo (Sucta) está dispuesto a alcanzar un entendimiento con la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (Corpac).

Pero con este viraje hacia la derecha, Humala, también ha conseguido hacerse aliados. A pesar de haber perdido el apoyo de las clases medias y bajas del país; las clases altas, el empresariado y el sector económico peruano le apoyan y animan.

En este último grupo sectorial incluso aplauden la “valentía” del mandatario a la hora de defender los intereses económicos del país y de afrontar los distintos conflictos sociales. Esto demuestra que las políticas del presidente se acercan cada vez más al poder económico, en detrimento de los intereses sociales.

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