Buenos Aires busca dar el Maracanazo

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Argentina atraviesa uno de sus mejores momentos económicos desde la década de los 90. Las previsiones anunciadas esta semana que pronostican un crecimiento del 9,7% para la economía argentina ponen de manifiesto la agradable situación en la que se encuentra de nuevo el país latinoaméricano, gobernado en la actualidad por Cristina Fernández.. El único ‘pero’ en esta historia se llama inflación. Argentina atraviesa uno de sus mejores momentos económicos desde la década de los 90. Las previsiones anunciadas esta semana que pronostican un crecimiento del 9,7% para la economía argentina ponen de manifiesto la agradable situación en la que se encuentra de nuevo el país latinoaméricano, gobernado en la actualidad por Cristina Fernández.. El único ‘pero’ en esta historia se llama inflación.

Argentina vive uno de sus mejores momentos desde hace muchos años. El pronóstico realizado por Morgan Stanley esta semana, en el cual afirma que la economía porteña crecerá un 9’7% es bastante ejemplificador, aunque muchos creen que dicha cifra es la más optimista respecto a este asunto. Igualmente, serán cifras que no se veían desde 1992.

Los expertos consideran que Argentina puede volver a crecer como hace 20 años, basándose en el sector agrario, el sector automotriz y en la propia población argentina, la cual ha aumentado el consumo.

El pilar más importante es el agrario. Argentina es una potencia mundial en la producción de granos y alimentos. Más en concreto, los dos productos estrella son la soja y el trigo, en ese orden. En la actualidad, el gobierno a través de incentivos, está premiando la producción de soja en contraposición de la de trigo.

Además, el alza del precio del trigo acelera la siembra del cereal mientras el gobierno prevé para 2010 una mejora de la producción a 13 millones de toneladas. En este año, Argentina producirá un total de 100 millones de toneladas de granos, que incluye además unos 55 millones de toneladas de soja y 23 millones de toneladas de maíz.

Muy importante también las exportaciones de automóviles a Brasil. Argentina posee un acuerdo complementario de producción con Brasil y México, como países principales, además de otros países como Chile. La producción está batiendo récords, pero lo mejor, por su parte, es que también se está viviendo un record de demanda. Argentina tiene fábricas de marcas automovilísticas como Ford, General Motors, Honda o Nissan.

Después de la desaceleración que había sufrido la producción automotriz en el último trimestre del 2008 como consecuencia de la crisis internacional, ese sector repuntó en los últimos meses a nivel local.

En ese sentido, desde la industria automotriz de Argentina coinciden en que en el 2010 se alcanzará un nivel récord de producción superior a las 600.000 unidades, de las que una gran parte se exportará a Brasil.

Por último, la situación económica que está viviendo Argentina está siendo proclive al aumento del consumo interno. La economía, como estamos viendo, funciona bien. Ante esta situación, se ha conseguido un aumento del salario mínimo, igual que en el resto de salarios, gracias a la intervención sindical. De esta manera aumenta al poder adquisitivo, proporcionalmente directa a la demanda. Pero la oferta no iguala a la demanda, de manera que se genera la inflación, que ahora ronda el 20%. Todo ello lo unimos a que los bancos tienen unas tasas de interés entre el 8-10%, de forma que crece el consumo interno.

Debemos recordar a la audiencia que, aunque hasta hace poco Argentina pareciera más un país tercermundista que un miembro del G-20, la economía de Buenos Aires no ha parado de crecer, sino hubiera sido por determinadas e inoportunas crisis, que les obligaba a retroceder por el camino ya andado.

En la última década del siglo XX, la economía porteña creció fuertemente hasta mediados del año 1998, a excepción del bache vivido en 1995, lo que se denominó el Efecto Tequila: se produjo una concentración económica en los sectores financiero, de servicios y agroexportador, al mismo tiempo que una desocupación estructural cercana al 20% en sus peores momentos.

Argentina entró en el siglo XXI con la resaca del Efecto Tequila y la Ley de Convertibilidad. Todo ello condujo a una crisis económica, social y política, que se resume en la famosa medida llamada Corralito: la restricción a la extracción de dinero en efectivo en fuentes bancarias. Casi un 60% de la población pasó a ser pobre en términos de ingresos económicos y PIB a precios corrientes se redujo un 64% a finales de 2002.

Pero Argentina, y los argentinos, supieron recuperarse, gracias en parte a la colaboración del FMI a la hora de responsabilizarse de la crisis de este país. Dejaría de pagar la deuda (hasta 2005), ofreciendo 4 años más tarde un generoso descuento sobre sus obligaciones, que llegó a ser finalmente del 76%. En el año 2006 volvieron a tener reservas de 30.010 millones de dólares (23.349 millones de euros), y la economía empezó a reactivarse. La mejora económica se debe en gran parte a la medida impuesta por el Banco Central de mantener el dólar alto en relación al peso, consiguiendo precios mucho más competitivos respecto al mercado internacional.

Desde el 2003 al 2007, el país registró un crecimiento económico que oscilaba anualmente el 9%, favorecido por la medida del Banco Central. Pero cuando parecía que volvían por la buena senda, la crisis financiera mundial repercutió duramente en la economía argentina.

Para este 2010, el ministro de economía, Armando Boudou, prevé un crecimiento de un 7%, en el caso de que no vuelvan a aparecer ninguna situación desfavorable, algo improbable según la historia reciente argentina. Sin embargo, los argentinos están convencidos de que va a mejorar su situación y, como en el apartado futbolístico, que van a desbancar a Brasil del número uno.

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