Bomba de destrucción masiva

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Los productos derivados, parte importante de la ingeniería financiera del momento, pueden hacer saltar por los aires a los bancos estadounidenses si se dan una serie de circunstancias. Según un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las entidades de EEUU mantienen más del doble de garantías sobre la deuda de los países vulnerables del euro que la banca europea. Los productos derivados, parte importante de la ingeniería financiera del momento, pueden hacer saltar por los aires a los bancos estadounidenses si se dan una serie de circunstancias. Según un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las entidades de EEUU mantienen más del doble de garantías sobre la deuda de los países vulnerables del euro que la banca europea.

El documento, que lleva por título «Resolviendo la crisis de deuda soberana y financiera en Europa», explica que los bancos de EEUU mantienen 865.000 millones de dólares (657.460 millones de euros) en estos productos, entre los que se incluyen los famosos CDS o más conocidos quizá como los seguros contra el impago de deuda. Por su parte, las entidades del Viejo Continente tienen en total 344.405 millones de dólares (261.772 millones de euros).

Esto quiere decir que, en la teoría, en Wall Street se encuentran más blindados contra un posible impago de la deuda de Grecia, Portugal, Italia, España, Irlanda o -sí, ya también- Francia. A priori eso es positivo, pero teniendo en cuenta las advertencias de algunos expertos que aseguran que si esas garantías se activan jamás podrán ser pagadas en su totalidad, los productos de esta índole corren el riesgo de convertirse en papel mojado.

Porque, y este es otro de los datos que muestra el informe de la OCDE, para tener garantizada una deuda (a través de CDS, por ejemplo) no hace falta ser propietario de esa deuda. Los bancos estadounidenses mantienen una exposición de 50.814 millones de euros a la deuda soberana de los seis países arriba mencionados. Y entre deuda bancaria y deuda corporativa no bancaria reúnen un total de 395.697 millones de dólares. En total: menos de 450.000 millones de dólares en comparación a los 865.000 que tienen de blindaje contra ese supuesto impago.

De ahí que los expertos arriba mencionados no puedan predecir lo que supondría el impago de cualquier deuda de la zona del euro, tal y como se especula que sucederá con Grecia. Porque, al cotizar muchos de estos productos en mercados OTC (no regulados), no se sabe muy bien ni cuántos hay ni dónde se encuentran con exactitud. Y si se activan tras ese supuesto impago, el desastre financiero es difícil de predecir, pues las aseguradoras no podrán asumir sus compromisos con los acreedores.

El diario The New York Times ya explicaba el pasado mes de junio que hasta 50 millones de hogares norteamericanos se verían afectados por un default griego aludiendo a esta misma razón. Ramy Saadeh, trader independiente y colaborador del portal financiero Seeking Alpha, explicaba el pasado 23 de enero que los bancos estadounidenses «podrían afrontar problemas potenciales si los CDS se activan».

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