Bienvenido Mr. Obama

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La llegada de Barack Obama a la presidencia de EEUU ha generado muchas esperanzas de cambio en todo el mundo. También en Cuba. Durante 2009 se han visto algunos tímidos signos de apertura en la enquistada guerra bilateral de estos dos eternos enemigos, pero sin duda, sólo la música y los músicos han logrado dejar en el mundo una imagen potente de acercamiento y mutación en las relaciones entre ambos países. La llegada de Barack Obama a la presidencia de EEUU ha generado muchas esperanzas de cambio en todo el mundo. También en Cuba. Durante 2009 se han visto algunos tímidos signos de apertura en la enquistada guerra bilateral de estos dos eternos enemigos, pero sin duda, sólo la música y los músicos han logrado dejar en el mundo una imagen potente de acercamiento y mutación en las relaciones entre ambos países.

El último en demostrarlo ha sido el músico cubano Carlos Varela, que se encuentra de gira por EEUU y donde se ha reunido con algunas autoridades para colaborar en la reestructuración de las relaciones. Pero esto también ocurre al contrario. Muchos músicos estadounidenses se han dejado caer por la isla para dar conciertos multitudinarios permitidos por el Régimen cubano y por la Casa Blanca.

La última actuación gratuita que ha llenado la plaza de La Habana ha sido la de Kool and the Gang, un grupo estadounidense de funky, que vivió sus días de gloria en la década de los setenta, y que ha realizado el bolo con todos los permisos necesarios en regla y el beneplácito de Washington.

Pero sin ninguna duda el concierto que abrió fuego y tendió los primeros puentes fue el que organizó el colombiano Juanes con Miguel Bosé y Silvio Rodríguez.

Tres superestrellas con un poder de convocatoria más que contrastado, que protagonizaron un concierto multitudinario en la Plaza de la Revolución de La Habana ante medio millón de personas. Un enorme ‘spot’ publicitario que quizá suponga el inicio de una edad de oro para la industria de la música en castellano y el negocio cultural cubano. Sobre todo si el evento adquiere el carácter de símbolo de una nueva era en las relaciones entre Cuba y EEUU y el elenco se completa con la participación de algún artista anglosajón entusiasta, como Billy Brag o Joan Baez.

Esta podría ser una de las principales aspiraciones de buena parte de los implicados en la organización del concierto que el artista colombiano y su ONG ‘Paz sin Fronteras’ planean organizar en la Isla, según fuentes del sector del management que realizan su trabajo en Miami.

Un grupo en el que se encuadran profesionales como Fernán Martínez, manager de Juanes, o Jesús López, responsable de la filial latina de Universal que edita los discos del colombiano. Hombres conscientes de que quizá el evento que impulsa su protegido no alcance la significación política que algunos pretenden atribuirle, pero que saben que, en cambio, sus efectos sobre el negocio musical sí serían históricos.

Y beneficiarán también a las compañías de discos, que acaban de incorporarse al ‘lobby antiembargo’ y, desde hace un par de años, se ha propuesto conseguir que Washington declare una excepción cultural al embargo.

Una disposición similar al resquicio legal que, bajo la coartada de la acción humanitaria, ha permitido que en la última década florezca el negocio de la exportación de alimentos estadounidenses a la Isla. La conexión con Cuba puede ser una buena oportunidad para una industria que necesita nuevas fuentes de ingresos, en un momento en que las descargas gratuitas en Internet han dinamitado su modelo de negocio tradicional.

Por suerte, aún hay mercados vírgenes para explotar. Como la música latina. Una posible mina de oro por la que compiten en la actualidad cuatro holdings empresariales, tras un proceso de consolidación vertiginoso. El triunfador, por el momento, es Universal, la firma con la que trabaja Juanes, que el año pasado adquirió la filial discográfica de Univisión para crear un grupo que tiene un 40% de la cuota de mercado total. El 60% que resta está repartido, prácticamente a partes iguales, entre Sony BMG, el antiguo líder que juega en compañía del grupo Prisa español y Emilio Estefan, Emi-Televisa, y Warner Latina.

Pero, los competidores son conscientes de que ahora les toca colaborar para introducir el producto en nuevos mercados potenciales. No se trata de repartirse un pastel decreciente cuyo volumen de facturación suma sólo unos 300 millones de dólares anuales, según la patronal del sector, la temida RIAA. Hay que ampliar estas cifras. Buscar un revulsivo. Algo parecido a lo que Juanes acaba de ofrecerles.

Aunque, tal vez, no fuera esa la intención original de este artista filántropo, empeñado en difundir la necesidad del diálogo y la paz como fórmula para resolver los conflictos y que ha anticipado, también en estos días, que el próximo año promoverá otra edición de sus festivales ‘Paz sin Fronteras’, que tendrá en algún punto caliente de la frontera de México y EEUU, entre las localidades de Ciudad Juárez y el Paso.

Sin embargo, ‘Radio Bemba’ (el nombre con el que se denominan los rumores en Cuba) destaca una serie de singularidades, como que este éxito de afluencia se produjo, además de sin el «patrocinio» de la vieja nomenclatura cubana, con muy poca presencia perceptible de fuerzas de seguridad.

La ausencia de alborotos o consignas de carácter político también sorprendió. Pero sobre todo el hecho de que fuera la primera vez en la historia de la Revolución en la que se producía una gran movilización popular no promovida por la nomenclatura cubana.

El concierto tuvo, como era de esperar tras tanta polémica, una gran repercusión en la prensa internacional. Las portadas de todos los periódicos digitales se rellenaron con multitud de análisis y crónicas destacando la ausencia de consignas políticas durante el evento.

Lejos de los análisis se pudieron leer en todos los medios, una de las opiniones más valoradas por los internautas fue la de la bloggera cubana Joani Sánchez. En su bitácora Generación Y se podía leer un texto cuya idea básica se puede resumir en el rato de olvido de sus problemas que los cubanos han podido disfrutar durante el concierto.

«El concierto de Juanes no habrá cambiado significativamente nuestra vida, pero tampoco fui a la Plaza con esa ilusión. Sería injusto exigirle al joven cantante colombiano que impulse aquellos cambios que nosotros mismos no hemos logrado hacer, a pesar de desearlos tanto», asegura en el último texto de su blog, que ya ha recibido más de 800 comentarios.

«Fue una experiencia rara estar allí, sin gritar una consigna y sin tener que aplaudir mecánicamente cuando el tono del discurso apuntaba que era el momento de ovacionar», asegura.

Por primera vez desde 2003, y en lo que parece el paso definitivo hacia la excepción cultural del embargo, EEUU ha concedido a los artistas cubanos Pablo Milanés y Zenaida Romeu los visados para actuar en el país. La noticia se conocía a escasas horas de la celebración del polémico concierto de Juanes en La Habana. Por cierto, un espectáculo que resultó todo un éxito en una plaza de la Revolución abarrotada como nunca para acoger el acontecimiento musical del año, y no sólo por las connotaciones políticas que muchos han querido atribuirle.

Milanés, Romeu y Juanes son los últimos exponentes del cambio que viven las relaciones culturales entre ambos países. Pero no los únicos. A primeros de agosto, la rapera neoyorquina Lumidee grabó un vídeo en La Habana, otro hecho bastante insólito en los más de cuatro decenios que dura el embargo contra la isla. Lejos de este filón para la industria musical, el macroconcierto de ayer fue sin duda uno de los grandes exponentes de una reconciliación cultural que toma ya la delantera al diálogo político.

Una situación que también se ha dejado ver en las últimas declaraciones del cantante cubano Amaury Pérez criticando a los que no permiten actuar en la isla a los artistas exiliados. Amaury, firme defensor de Fidel, reprochó a las autoridades el caso de Juan Carlos González Marco, ‘Pánfilo’, un habanero condenado a dos años de cárcel por haber aparecido en un vídeo de YouTube quejándose, al parecer ebrio, del hambre generalizada en el país.

Los políticos también tuvieron palabras para el concierto.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, catalogó el concierto de “maravilloso”, y a las críticas de los disidentes de “locuras” y Obama aseguró que esto “no perjudica” la apertura de EEUU hacia la isla, y aseguró que, aunque “la diplomacia cultural puede funcionar”, “no hay que exagerar el acto”.

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