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El creciente proteccionismo que se ha expandido por todo el mundo, a raíz de la famosa ‘guerra de divisas’, parece haber llegado al continente latinoamericano. Brasil, Perú y Colombia representan la situación que viven los mercados emergentes que han tenido que intervenir en sus tipos cambiarios, así como en la entrada de capitales, como herramienta para resguardar a los sectores exportadores del alza de sus divisas. El creciente proteccionismo que se ha expandido por todo el mundo, a raíz de la famosa ‘guerra de divisas’, parece haber llegado al continente latinoamericano. Brasil, Perú y Colombia representan la situación que viven los mercados emergentes que han tenido que intervenir en sus tipos cambiarios, así como en la entrada de capitales, como herramienta para resguardar a los sectores exportadores del alza de sus divisas.

El derrumbe del dólar en los mercados internacionales ha sido el hecho que ha marcado el principio de, la ya famosa frase del ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, ‘guerra de divisas’. En medio de las diferentes devaluaciones y depreciaciones que se están realizando en el continente latinoamericano, ahora le toca entrar en acción a las medidas proteccionistas.

Brasil, Colombia y Perú han comenzado a intervenir en sus monedas para contener el fortalecimiento indeseado frente al billete verde. Si estar vigilando de cerca las monedas nacionales no fuera poco, ahora le toca el turno a los impuestos que gravan los capitales extranjeros y la imposición de aranceles para defender a los sectores exportadores amenazados por la pérdida de competitividad.

Brasil, primera potencia económica en Latinoamérica, es posiblemente la más perjudicada y la más preocupada por esta ‘guerra’. La apreciación del real frente al dólar, que en los últimos 18 meses ha llegado a fortalecerse hasta un 30%.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula, ha empleado como último recurso aumentar, por segunda vez en dos semanas, el impuesto sobre las inversiones extranjeras del 4% al 6%. De esta manera, desde el pasado 5 de octubre este impuesto ha aumentado un 200%, pasando del 2% al 6%. Además, también ha elevado el impuesto sobre las garantías bancarias a los inversores extranjeros en el mercado de futuros, que ha pasado de una tasa del 0,38% al 6%.

Y parece que, por ahora, empieza a hacer efecto. El valor del real se ha apreciado frente al dólar un 4,5% en una sola semana, desde el pasado 18 de octubre hasta el día de hoy, 22 de octubre. Además, la deuda brasileña en reales con vencimiento a 10 años también se ha visto afectada por los cambios realizados. En una sesión, el valor ha variado medio punto porcentual, de 917,12 a 910,95.

Estos resultados se han logrado tras haber intervenido en el mercado de divisas diariamente desde el mes pasado, momento en el cual Lula dio rienda suelta al Fondo Soberano brasileño para que comprara todos los dólares que su capacidad adquisitiva le permitiera. Pero, por si se nos había olvidado, Lula ha recordado cuales han sido las iniciativas aprobadas para contener la crisis financiera, tales como la reducción de impuestos, el aumento del crédito, el estímulo al consumo y la inversión en infraestructuras.

Brasil no está actuando en solitario. Recientemente se anunció que los gobiernos de Argentina y Brasil establecerán nuevos mecanismos restrictivos para de este modo evitar la entrada de capitales especulativos en sus mercados y así combatir la inestabilidad cambiaria.

Por parte de Colombia, está interviniendo, al igual que Brasil, en el mercado monetario nacional. Como ya ha anunciado el presidente del Banco Central colombiano, José Darío Uribe, se han enfocado en comprar dólares de una manera mesurada a través de subastas diarias con las que acumula unos 2.000 millones de dólares (1.440 millones de euros) este año, con destino a las reservas internacionales, muy inferiores a las de países como Perú, que en el mismo periodo supera los 7.000 millones de dólares (unos 5.000 millones de euros).

A la vista de que no está siendo suficiente, el Gobierno está estudiando realizar una reforma arancelaria. Tal y como lo ha definido el ministro de Comercio Sergio Díaz-Granados, la reforma tiene como objetivo la reducción de los aranceles de materias primas y bienes de capital no producidos en el país y a corregir las protecciones efectivas negativas.

Aunque no parece que vaya a ser la última medida. Por las palabras del ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, el país latinoamericano parece estar estudiando tomar decisiones que restrinjan la entrada de capitales.

Perú ha seguido la estela dejada por el Banco Central colombiano, interviniendo en el tipo cambiario. El Banco Central ha comprado 9,000 millones de dólares (6.450 millones de euros), equivalente a casi el seis por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) estimado de 2010, de los cuales 6,300 millones de dólares (4.500 millones de euros) se han adquirido desde el mes de julio.

Por parte de México, parece que la ‘guerra’ no va con ellos. El país centroamericano ha afirmado, a través de sus portavoces, que dejará que el peso fluctúe libremente. El Secretario de Hacienda y Crédito Público de México, Ernesto Cordero Arroyo, ha opinado que “hay que tener cuidado con las medidas fáciles, como el control de (el tipo de) cambio. Hay que revisar qué ha pasado con las economías que han aplicado control de cambios. Me parece que en Brasil se sigue apreciando la moneda», apunta.

El continente latinoamericano se encuentra en una posición privilegiada en esta ‘guerra de divisas’, pero como estamos viendo, deben empezar a realizar medidas para refugiarse de los efectos nocivos de esta ‘guerra’.

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