Aparecen las grietas

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Rafael Correa, presidente del Gobierno de Ecuador, y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, que hasta el momento son aliados incondicionales, han encontrado un punto de fricción en su relación: Chevron. Correa está dispuesto a involucrar a los países miembros de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en su cruzada contra la petrolera estadounidense a raíz de que La Haya condenara a Quito a pagar 518 millones de euros a Chevron por haber violado el tratado bilateral de inversiones suscrito con EEUU. Sin embargo, Chávez no está por la labor, ya que el mandatario bolivariano mantiene buenas relaciones con la compañía, a la que hace sólo unos días ha autorizado a explotar yacimientos de gas costa afuera en un bloque del delta del Orinoco. Rafael Correa, presidente del Gobierno de Ecuador, y su homólogo venezolano, Hugo Chávez, que hasta el momento son aliados incondicionales, han encontrado un punto de fricción en su relación: Chevron. Correa está dispuesto a involucrar a los países miembros de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en su cruzada contra la petrolera estadounidense a raíz de que La Haya condenara a Quito a pagar 518 millones de euros a Chevron por haber violado el tratado bilateral de inversiones suscrito con EEUU. Sin embargo, Chávez no está por la labor, ya que el mandatario bolivariano mantiene buenas relaciones con la compañía, a la que hace sólo unos días ha autorizado a explotar yacimientos de gas costa afuera en un bloque del delta del Orinoco.

Chevron ya tiene intereses en dos bloques de gas en la Plataforma Deltana y en la firma de asociación del bloque Carabobo 3 en la Faja del Orinoco, que los analistas traducen como una apuesta de largo plazo en el país. Sin embargo, los ejecutivos de la compañía están un tanto intranquilos por lo que la comunidad política, nacional e internacional, pueda pensar. La imagen es importante y en la petrolera lo saben.

Aunque la verdadera preocupación de los altos ejecutivos de Chevron en Houston, donde se encuentra la sede para América Latina y África de la compañía, es la cercanía de las elecciones legislativas, ya que ciertos analistas consideran que cada vez son más ciertas las posibilidades de cambio en Venezuela, y ven con inquietud un probable cambio de Gobierno en el país. Desde la compañía temen que cuando la oposición llegue al poder pueda ejercer algún tipo de represalia, como está ocurriendo en Ecuador.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, con el grito “Ni un paso atrás” ejerce un duro enfrentamiento con la multinacional petrolera. Y aunque busca el apoyo de todos los países miembros del Unasur, como presidente de turno del grupo tiene pensado enviar una carta a todos los gobernantes miembros, porque, según Correa, deben estar unidos para enfrentarse a las trasnacionales, el apoyo de Chávez va a ser difícil de conseguir.

Correa ha asegurado que buscará la nulidad de un fallo del Tribunal de Arbitraje de La Haya, que ha condenado al país andino a pagar 518 millones de euros a la estadounidense Chevron. El presidente considera que la sentencia es un escándalo, y se trata de una persecución de la petrolera hacía el país por un juicio en el que nada tiene que ver el Gobierno. Correa se refiere a las denuncias de varias comunidades de la Amazonía que exigen a la petrolera estadounidense 20.000 millones de euros por presunto daño medioambiental.

El fallo del tribunal internacional, que obliga a pagar 518 millones de euros a la petrolera, determina que Ecuador había violado el Tratado Bilateral de Inversión firmado con EEUU, al no haber provisto a la compañía de los medios adecuados para presentar sus reclamaciones y hacer valer sus derechos.

La sentencia no afecta al juicio por supuestos daños ambientales que se desarrolla en una corte ecuatoriana pues se refiere a demandas comerciales planteadas por Texaco, ahora Chevron, contra el Estado ecuatoriano en la década de los años noventa.

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