El presidente de Panamá, José Raul Mulino / Foto: Europa Press - Contacto - Daniel Gonzalez
El ambicioso proyecto de interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia, que prevé la instalación de un tendido de 500 kilómetros con una capacidad de 400 MW, avanza como una de las grandes apuestas del nuevo Gobierno panameño. Pese a las tensiones con comunidades indígenas, el Ejecutivo confía en lograr consensos y dar inicio a la fase de licitación a finales de este año.
El proyecto contempla una inversión de 800 millones de dólares y una capacidad de transmisión de 400 MW, clave para consolidar a Panamá como nodo energético regional.
En su conferencia semanal, el presidente José Raúl Mulino subrayó que la interconexión con Colombia es una política de Estado compartida por ambos gobiernos. Afirmó que mantiene “la más amplia comunicación” con su homólogo Gustavo Petro, y que existe voluntad mutua para conectar energéticamente a la región.
El mandatario también destacó que Panamá dispone de energía excedente, lo cual convierte al país en un potencial exportador. La interconexión permitirá aprovechar esta ventaja competitiva para fortalecer el suministro regional.
“Nuestra región, a través de Panamá, se va a interconectar con buena capacidad de energía”, remarcó Mulino.
Uno de los principales obstáculos del proyecto es el rechazo manifestado en 2023 por las autoridades de la comarca Guna Yala, ubicada en el Caribe panameño, por donde pasaría parte del tendido, incluyendo un cable submarino.
Mulino dejó claro que el Gobierno respeta la autonomía indígena consagrada en la Constitución, pero advirtió que la interconexión eléctrica es estratégica y no se detendrá. Como gesto de diálogo, anunció que ya se aprobó el presupuesto para construir una carretera solicitada por la comunidad guna, y que una delegación ministerial visitará la zona para retomar conversaciones.
“No se va a hacer de cualquier manera, se va a hacer como tiene que hacerse. Estas cosas no permiten doble juego”, expresó el presidente.
Panamá podría convertirse en puente energético del continente, conectando redes eléctricas del norte y sur del hemisferio
El secretario nacional de Energía, Juan Manuel Urriola, confirmó que el diseño y trazado del proyecto ya están completos. La línea se extenderá por 500 kilómetros, de los cuales 220 estarán en Panamá, 150 en Colombia y 130 en el mar Caribe, atravesando el territorio Guna Yala.
Urriola anticipó que, de conseguir la aprobación de la comunidad indígena, el proyecto pasará de inmediato a una etapa de negociación financiera y, entre finales de 2025 y principios de 2026, se abrirán las licitaciones de suministro y construcción, con una duración estimada de tres años.
La interconexión Panamá-Colombia ha sido discutida por años, pero ahora toma fuerza con el respaldo político de ambos gobiernos. La iniciativa es vista como una pieza fundamental para la integración eléctrica de Centro y Sudamérica, un objetivo compartido en foros regionales como la CELAC y la Comunidad Andina.
El desarrollo del proyecto también abre la puerta a nuevos mercados energéticos, en un contexto global donde la diversificación de fuentes y la cooperación internacional se tornan cada vez más relevantes.
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