Zona de riesgo

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Costa Rica y Nicaragua navegan en pleno conflicto, disparado a partir de una denuncia del Gobierno costarricense ante la OEA donde advertía de una invasión de tropas nicaragüenses en territorio reclamado como propio, además de la fuerte contaminación que las costas costarricenses sufren debido al dragado realizado por la Administración Ortega sobre el Río San Juan. Costa Rica y Nicaragua navegan en pleno conflicto, disparado a partir de una denuncia del Gobierno costarricense ante la OEA donde advertía de una invasión de tropas nicaragüenses en territorio reclamado como propio, además de la fuerte contaminación que las costas costarricenses sufren debido al dragado realizado por la Administración Ortega sobre el Río San Juan.

Denuncias cruzadas, concentración de tropas en zonas limítrofes, no hizo más que preocupar al arco internacional, lo que llevó, a la intervención de la OEA, la que vía Insulza, notificado del posicionamiento intentó mediar en el conflicto viajando a los dos países a efectos de conocer ‘in situ’ el estado de situación.

Así, el secretario presentó un informe de consenso, solicitando la reanudación del diálogo bilateral a efectos de proponer el proceso de demarcación de la frontera, apoyándose en los laudos y las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, solicitando evitar la presencia militar. Comprometiendo a ambos presidentes a acudir a la OEA el próximo 27 del mes en curso.

Algunas declaraciones llevaron a la superficie cuestiones de fondo, por ejemplo, el narcotráfico, tráfico de armas y el crimen organizado en la frontera, de las primeras denuncias sobresale la acusación al Ejército nicaragüense de invasor, por lo que el Gobierno sandinista adujo que se trata de tropas dispuestas detrás de sus fronteras a efectos de combatir el tráfico de drogas y armas., versión apoyada por Insulza, tras visitar la zona, mientras que Colombia, Guatemala y Panamá apoyaron la moción costarricense.

Evidentemente aquí no sólo juegan dos países, sino que no debemos dejar de pasar por alto que Nicaragua forma parte de la Alianza Bolivariana para las Américas – ALBA- de neto corte anti-norteamericano, liderada por el Gobierno del presidente Hugo Chávez Frías, por el otro lado Costa Rica es un aliado incondicional de EEUU, los hechos hablan por sí solos, recientemente permitió el ingreso de tropas y armamento norteamericano a su país.

Nicaragua y Costa Rica han fortalecido sus posiciones de no ceder al diferendo fronterizo que abortó el 21 de octubre pasado, recordemos que la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, durante su reunión con el secretario Insulza le pidió transmitir a su colega Daniel Ortega abandonar el territorio en el sector de la Isla Calero, la que el Gobierno nicaragüense reclama como suyo.

Ortega rápidamente contragolpeó proponiendo la formación de una comisión bilateral a efectos de delimitar correctamente sus fronteras, en conformidad a los tratados y laudos vigentes hace más de un siglo.

En julio del 2009 el Tribunal de La Haya dio a luz un conflicto de navegación entre Nicaragua y Costa Rica por el río San Juan, en el que confirmó el dominio de Managua sobre el importante caudal que desemboca en el Caribe y que ha mantenido enfrentadas a las dos naciones desde hace más de un siglo, al momento, la crisis es por un inhóspito y desapacible tramo de tierra de 151 kilómetros cuadrados de la Isla Calero.

Nicaragua afirma que la porción territorial que Costa Rica denomina Isla Calero no es otra que la Isla Harbour Head, territorio que les pertenece según laudos internacionales, enclavado en la margen derecha del río San Juan

El territorio, que ambos países reclaman como suyo, está ocupado desde el fin de semana por efectivos del Ejército de Nicaragua, que arriaron la bandera costarricense y clavaron la de su país.

El enfrentamiento comenzó a gestarse hace poco más de un mes, después de que Nicaragua decidiera dragar el río San Juan, del que tiene soberanía conforme a un fallo del tribunal de La Haya de julio de 2009, pero sobre el que Costa Rica tiene derechos a perpetuidad de libre navegación con fines de comercio, al amparo del tratado Cañas-Jerez, de 1858.

Costa Rica, que desde un comienzo miró con recelo la limpieza por Nicaragua del cauce porque recoge las aguas de ríos costarricenses, denunciando que los sedimentos estaban siendo lanzados en su territorio, sobre una zona denominada Finca Aragón.

El Gobierno costarricense responsabilizó a Edén Pastora, ex guerrillero sandinista y luego líder contra financiado por Estados Unidos, quien dirige la operación de dragado, de haber provocado una tala de árboles en su territorio y afectado un humedal de 2.500 metros cuadrados.

Rápidamente tomó cartas en el asunto el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica enviando a la región un contingente de 70 policías armados para vigilar la zona.

Sinceramente lo que en verdad hay que abortar es qué hay detrás de este nuevo conflicto regional. En el transcurrir de la historia, las relaciones entre ambos países, han sido medianamente normales, por lo que llama la atención la movilización de fuerzas armadas y las duras acusaciones en el mayor nivel. En tanto, Ortega está alineado al ALBA, la alianza bolivariana que encabeza el presidente de Venezuela. Hugo Chávez. Esta posición nicaragüense lo convierte en fiel integrante eje Venezuela Bolivia Ecuador, rival de los gobiernos pronorteamericanos de Costa Rica, Colombia y el Gobierno de Honduras, que es heredero del golpe apoyado por Washington.

Lo que sí resulta sorprendente es que al momento Costa Rica estaría abandonando su histórica postura neutral, que fue una característica adoptada en 1948 cuando implementó la medida de disolver al Ejército. Sin embargo a partir de la asunción de la presidenta Chinchilla Costa Rica firmó con Washington la presencia de miles de marines y de patrullas costeras, conformadas por barcos, aviones y helicópteros, con la excusa de combatir al narcotráfico.

Por lo que no es descabellado definir que a la llegada de gobiernos afines a Estados Unidos, deberíamos sumar la presencia militar norteamericana, lo que constituye un dique de contención para Nicaragua, sin olvidar que ya fue asediada en la década del 80 por guerrillas armadas por Estados Unidos.

Paralelamente, no es casual que el conflicto por el río San Juan surja en mismo momento en que el Tribunal Penal Internacional (TPI) está analizando un conflicto fronterizo marítimo entre Nicaragua y Colombia, que lleva más de una década. Tanto Costa Rica como Honduras solicitaron al TPI que los incluyera como parte en el conflicto bilateral, cuyas declaraciones favorecerán probablemente a Colombia.

Ortega, rápido de reflejos, seguramente, sacará jugo de estos conflictos internacionales a efectos de posicionarse lo mejor posible con vistas a las próximas elecciones presidenciales del 2011, luego de que la Corte Suprema nicaragüense lo habilitara a presentarse para un nuevo mandato.

Cada actor juega su papel, algunos sacarán ventaja, no sólo en el escenario.

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