Vientos de cambio

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Desarrollando una estrategia diferente a la de su antecesor Alvaro Uribe Velez el actual primer mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, juega sus cartas ante Venezuela buscando suavizar una relación deteriorada, por cierto en épocas de su antecesor, es así que por tercera vez desde que asumió el poder volvió a reunirse con Hugo Chávez Frías. Volvieron a reunirse a finales del pasado mes, encuentro que se pospuso debido a la enfermedad del mandatario venezolano. Desarrollando una estrategia diferente a la de su antecesor Alvaro Uribe Velez el actual primer mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, juega sus cartas ante Venezuela buscando suavizar una relación deteriorada, por cierto en épocas de su antecesor, es así que por tercera vez desde que asumió el poder volvió a reunirse con Hugo Chávez Frías. Volvieron a reunirse a finales del pasado mes, encuentro que se pospuso debido a la enfermedad del mandatario venezolano.

Sin embargo, cuando todo resultaba color de rosa en este nuevo encuentro, salió al ruedo el ex presidente Uribe, pidiéndole a los opositores venezolanos que reclamen fuertemente al presidente Santos por el coqueteo amistoso con Venezuela, a tal punto sintió crujido, que el mismísimo Juan Manuel Santos, minutos antes de encontrarse con Chávez, afirmó que las relaciones entre ambos países van ‘viento en popa’ y la armonía entre ambos gobiernos no tiene marcha atrás.

Surge como alta preocupación ante los albores de la nueva relación entre los dos países, ha sido la cooperación de las autoridades en Venezuela. Desde el inicio del descongelamiento de las mismas, Santos ha sido el primero en afirmar que los acuerdos en materia de seguridad habían sido eficaces, con la captura y la extradición de varios colombianos dedicados a negocios ilegales, vale destacar que en Colombia hay opiniones totalmente opuestas, analizando que Venezuela solo había capturado y extraditado “peces pequeños”, dudando por la presencia de cabecillas de las FARC en territorio venezolano (Timochenko e Iván Márquez) si no crecían, por lo menos se mantenían. Como contrapartida, coincidiendo con la cumbre, las autoridades venezolanas capturaron a ‘Valenciano’, jefe de la llamada oficina de Envigado, y considerado el pez gordo que sucedió al exjefe narcoparamilitar alias ‘Don Berna’, observamos a un Santos agradecido al Gobierno ‘chavista’ por ese golpe de ¡knot out’ a las llamadas bandas criminales que surgieron del paramilitarismo, reafirmando que el accionar venezolano es fiel reflejo del cumplimiento de la cooperación en seguridad por parte Gobierno venezolano.

Tal es el efecto positivo que el accionar causó en la administración Santos, que Venezuela ha sido calificada como su nueva mejor amiga.

Del otro lado de la vereda, informaciones de inteligencia, indican que en Venezuela se refugiaría el nuevo jefe de las FARC, alias ‘Timocheko’, situación que genera fuerte desconfianza, sin embargo, a Santos no le quedan dudas de que si así fuera, el Gobierno venezolano se comprometería en ponerlo a disposición de las autoridades colombianas, el mismísimo Chávez salió al cruce, reiterándole a su par colombiano que en la eventualidad de que ‘Timochenko’ estuviera en su territorio, así lo haría, asegurando que no permitirá que las relaciones entre Colombia y Venezuela se desmadren, así sea por “factores políticos o personales”, sugiriéndole “no caer en emboscadas”, pues hay sujetos en la región que juegan al fracaso, deslizó Chávez., finalizando que si le va bien a Colombia, le va bien a Venezuela, ratificando que ningún grupo armado ilegal, sin importar su procedencia, va a hacer presencia en Venezuela para amenazar la seguridad de Colombia.

La junta no sólo se concentró en temas políticos, sino que emergió un nuevo acuerdo comercial, ambos mandatarios lo suscribieron, su alcance al momento es parcial abarcando 3.500 partidas comerciales correspondientes a los renglones de intercambio de los últimos años entre los dos países. El nuevo convenio sustituye el marco comercial que existía entre los dos países como parte de los acuerdos de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), mecanismo de integración que Venezuela abandonó en abril pasado, por lo que se está reemplazando ese marco normativo vigente al momento, que es el marco normativo de la CAN, al mismo tiempo se está inyectando gasolina a través de una nueva serie de acuerdos que complementen el acuerdo comercial.

Pasando a papel, el acuerdo de alcance parcial cobija cerca de 3.500 partidas arancelarias, que son las que han formado parte del comercio bilateral en los últimos cinco años. Este acuerdo de alcance parcial tiene los mismos objetivos que el tratado comercial suscrito hace 20 años por ambos países, buscando quitar las barreras arancelarias y paraarancelarias de los productos que pueden suponer un incremento del comercio, si nos remontamos en el tiempo recordemos los antecedentes fuertes entre ambos países en línea comercial, llegando a un intercambio superior a 7.000 millones de dólares en el 2008, la idea primaria es recomponer y revitalizar la situación comercial actual y llevándolo en corto plazo a los 7.000 millones como piso, y de ahí trabajar fuertemente en vistas a consolidar una estrategia común.-

En números el intercambio comercial, que llegó a rozar 7.000 millones de dólares en el 2008, cayó hasta 4.600 millones en el 2009 y se desplomó con la ruptura de relaciones entre los dos países en julio del 2010.

Luna de miel caribeña, a priori, en la superficie todo ‘chevere’, sin embargo, los fantasmas de algún nubarrón gris sobrevuela, atentos a los próximos movimientos.

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