Transiciones políticas

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La lectura de medios de diversas zonas del mundo nos muestra una sorpresa agradable: un tema relativamente raro, pero recientemente tratado por nosotros, el de las transiciones políticas, nos aparece unas cuatro veces en sólo tres días. La India, Cuba, Myanmar y nuestro país acogen planteamientos sobre el tema. La lectura de medios de diversas zonas del mundo nos muestra una sorpresa agradable: un tema relativamente raro, pero recientemente tratado por nosotros, el de las transiciones políticas, nos aparece unas cuatro veces en sólo tres días. La India, Cuba, Myanmar y nuestro país acogen planteamientos sobre el tema.

El presidente Obama, ante el Parlamento hindú, propone como ejemplo al mundo la observación de la transición hacia la democracia india. Rogelio Núñez menciona como escenario más probable en los tiempos próximos de Cuba, una transición pactada entre fuerzas armadas y sociedad civil. Aung San Suu Kyi, líder de la oposición birmana y Premio Nobel de la Paz de 1991, reta a la Junta Militar a dialogar para definir una transición a la democracia, con participación profesional de las fuerzas armadas. En Venezuela, con menor precisión, en medios y redes sociales, se dinamiza la discusión sobre si estamos o no en una transición.

Hemos tomado posición en el asunto. Lo hacemos con base en el antecedente de nuestra obra, recientemente bautizada, sobre la Venezuela posterior a Chávez ‘Venezuela postchavista. Prospectiva y política’. Serie “Anticipar para Ganar”. Vice Rectorado Administrativo. Universidad de Carabobo. Valencia, Venezuela, América del Sur. Octubre, 2010).

En esa Venezuela resulta necesaria una transición democrática explícita e intencional, que sirve, por lo demás, a alimentar el trabajo político del momento previo, de transición a la democracia. Un capítulo del libro es dedicado a la primera.

En el momento actual, fundamentalmente en redes sociales, hemos dirigido un mensaje a la Fuerza Armada Nacional, en el sentido de considerar, por razones que expondremos a continuación, el escenario de una transición pactada a un proceso democrático pleno y a un esfuerzo de recuperación de la maltrecha vida social nacional.

El análisis y la propuesta se montan sobre la revisión de la actuación anómala del gobierno nacional posterior a los comicios parlamentarios de septiembre. Su respuesta radical, con elementos novedosos de violencia, y algunas jugadas de voceros militares de alto rango y del propio Presidente, sobre el eventual desconocimiento de resultados electorales adversos, junto con la persistencia de un complejo deterioro de la economía, las infraestructuras, las prestaciones públicas y un largo etcétera, hacen temer un cuadro de agudización de la crisis nacional, costosa a todos e incierta en sus resultados.

La literatura sobre estos temas nos dice que a falta de transacción o pacto, la otra vía es el colapso. A menor o mayor plazo, pero fatal. Nos negamos a creer que en la Fuerza Armada Nacional y en la clase política sensata no haya nadie que considere los escenarios propuestos.

Nuestro libro es, con toda la modestia del caso, punta del iceberg del conjunto de análisis y elaboraciones de la sociedad nacional para la perentoria agenda nacional. El problema no es de preparar las elecciones del 2012. El país va a niveles riesgosos de entropía y exigen su manejo ahora.

Por eso, la misma obra se queda atrás y lo que procede es empujar por el necesario puente entre sociedad civil (en la cual nos ubicamos), clase política y fuerza armada institucional.

En el escenario de radicalización que hemos dibujado, los riesgos son evidentes. Pero las promesas son aún mayores. Estamos a la orden

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