Oscuros nubarrones

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En el horizonte, hasta hace poco tiempo por demás claro y cristalino, apostaba a una segura reelección de la presidenta Dilma Rousseff, en octubre del próximo año, sin embargo en los últimos días se han producido hechos que prometen abrir fuertes grietas ante tal afirmación. En el horizonte, hasta hace poco tiempo por demás claro y cristalino, apostaba a una segura reelección de la presidenta Dilma Rousseff, en octubre del próximo año, sin embargo en los últimos días se han producido hechos que prometen abrir fuertes grietas ante tal afirmación. El primero la decisión del Supremo Tribunal Federal de reabrir el juicio por el caso de corrupción del mensalão, tras lo que la coalición de Gobierno entró en zona de fuertes turbulencias políticas, debido al anuncio del Partido Socialista Brasileño (PSB) de abandonar la alianza con vistas a presentar una candidatura presidencial propia en 2014. Como si estos hechos no alcanzaran a complicar, dentro del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) existen inocultables controversias en cuál debería ser la estrategia electoral a efectos de mantenerse en el poder mas allá del 2014.

En cuanto al tan mentado «juicio del siglo» con su vuelta a los primeros planos probablemente hasta bien entrado el año próximo, tiende a desgastar al PT frente a una oposición que, sin duda alguna, utilizará el proceso martillando al electorado, recordándole que es la ex cúpula del PT la que está sentada en el banquillo de los acusados nuevamente, tras haber sorteado una «histórica» primera condena, enfatizando, además, que la mayoría de los jueces actuales del máximo tribunal -8 de 11- fueron nominados ya sea por la propia Rousseff o por su mentor político, Luiz Inacio Lula da Silva.

Analistas esperan que el Supremo Tribunal Federal, actúe de manera justa e imparcial, sin discriminar, ni poner en consideración que impone estándares -uno para los funcionarios, poderosos, otro para los pobres, ciudadanos, de a pie-.

Vale reconocer que los ‘’petistas’ de la primera hora desean estirar el nuevo juicio lo más posible, Rousseff ya indicó que desea que el proceso acabe cuanto antes. Es que la decisión de la Corte abre también la puerta para que se reactiven las masivas protestas que sorprendieron a Brasil en junio, con más de un millón de personas en las calles en reclamo de mejores servicios públicos, en rechazo de la corrupción y del despilfarro de dinero en estadios para el Mundial de fútbol de 2014.

En los últimos meses, las manifestaciones populares se redujeron, en parte porque fueron prácticamente monopolizadas por pequeños grupos radicales («Black blocs») que se enfrentaban con violencia a la policía, que desbordada reprimía con fuerza desmedida. En las últimas semanas, hubo acusaciones de que varios de estos elementos violentos estarían vinculados al propio PT para ahuyentar a los ciudadanos comunes de las marchas. De comprobarse, la denuncia sería una mancha indeleble para la agrupación oficialista, y la más perjudicada sería la mandataria, sobre quien ya las protestas de junio tuvieron un impacto negativo en las encuestas. Hasta el momento el alejamiento de la coalición gubernamental de parte del PSB, solo muestra mayores dificultades potenciando los frentes de conflicto.

Dentro del tablero del poder el PSB ejerce la responsabilidad del Ministerio de Integración y de la Secretaría de Puertos, además cuenta con cinco de las 27 gobernaciones, 27 de los 513 diputados y cuatro de los 81 senadores, vale recordar que después de los comicios municipales del 2012, el PSB ganó considerable terreno dentro de la coalición. Los números así lo indican, su líder, Eduardo Campos, gobernador del estado de Pernambuco, había sido reelecto en 2010 con el 82% de los votos -uno de los porcentajes más altos del país- y tiene claras ambiciones de llegar al Palacio del Planalto. Campos reafirmó, tras un tenso encuentro con Dilma, “Estamos dejando el gobierno y entregando los cargos que ocupamos para que podamos discutir libremente No vamos, de ninguna manera, a entregar los cargos y pasar directamente a la oposición. Vamos a seguir apoyando aquellas cosas que entendamos correctas. Pero estaremos libres para debatir sobre el futuro de Brasil, incluso sobre la posibilidad de una candidatura propia, que es el deseo de nuestra militancia”.

A este juego, por demás inesperado, se sumó Luiz Inacio Lula da Silva, mentor político de Rousseff, quien intentó convencer en varias oportunidades a Campos de mantenerse en la coalición, sin embargo el gobernador no duda en alcanzar buenas perspectivas de llegar a la presidencia sin el respaldo del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Es así que en los últimos tiempos, y de fuentes bien confiables se confirma que Campos llegó a un acuerdo de «no agresión» con los otros dos principales presidenciables: la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, que está en proceso de registrar su propio partido, Red Sustentabilidad, y el senador Aecio Neves, ex gobernador de Minas Gerais, y perteneciente a la poderosa agrupación opositora Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB).

Según encuestas sobre el escenario electoral de 2014, Rousseff, quien buscará la reelección, sigue siendo la favorita con el 36,4% de intención de voto, pese a haber perdido popularidad tras las protestas que sacudieron al país en junio. Le siguen Marina Silva, con el 22,4%; Aecio Neves, con el 15,3%, y Campos, con el 5,2%, tanto Siva como Neves son considerados como las figuras emergentes del escenario político brasileño.

Aecio Neves, por su juventud, carisma, experiencia y buena presencia, desde el 2006 su posible candidatura sobrevuela al PSDB, todo hace suponer que ha llegado su momento. Su carta más firme que lo avalan como presidenciable, es nieto de un personaje por demás querido, admirado y respetado en todo Brasil,Tancredo Neves, quien fuera el primer presidente electo tras el prolongado régimen militar 1964-1985, quien lamentablemente no pudiera asumir la primera magistratura debido a un cáncer terminal.

Por su parte, Marina Silva, se ha transformado en la esperanza verde, fue la senadora más joven en ingresar en la Cámara Alta con solamente 36 años, se unió al PT en 1985, su primer cargo se remonta a 1988, elegida concejal en Río Branco, abandonando su escaño en el Senado en el 2003, a efectos de asumir al frente del Ministerio de Medio Ambiente del entonces presidente Lula da Silva, con el que rompió debido a serios encontronazos con Dilma Rousseff, cuando trataba de impedir a que se llevaran a cabo proyectos de infraestructura debido a su fuerte impacto ambiental, se alejó del gobierno en el 2008.

Esto no es todo, todavía el PT podría sufrir nuevos cimbronazos, tras un escándalo de corrupción interno en el Ministerio de Trabajo, a cargo de Manoel Dias, del Partido Democrático Laborista (PDT), éste advirtió que podría llevar a su grupo fuera de la coalición si era obligado a renunciar. Percatada de la tormentosa situación, la presidenta decidió mantenerlo, el gobierno conoce perfectamente que la coalición debe blindarse a sabiendas de los indescifrables tiempos electorales por venir.

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