Mediación

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En la Venezuela actual no hay democracia. Es solo una opción política de las mayorías. Resulta evidente que unos no la quieren, así griten lo contrario. Y otros, en los cuales me incluyo, la consideremos en términos de angustia. En la Venezuela actual no hay democracia. Es solo una opción política de las mayorías. Resulta evidente que unos no la quieren, así griten lo contrario. Y otros, en los cuales me incluyo, la consideremos en términos de angustia.

Pero, la existencia de un marco formal de condiciones generales para la vida social, resuelto por la vía de una Constitución, unas leyes y una trama institucional legítima –o una solución provisoria- no puede ser considerada una opción, sino un dato de base obligado, a menos que todos aceptemos que estamos en una brutal dictadura.

La recuperación de un marco institucional general, de obligado respeto, respaldado en un conjunto de salvaguardas, es un evidente punto de agenda en la situación nacional actual. Eso debería ser el tema de partida de toda gestión de cara a la resolución del peligroso conflicto que aflige a los venezolanos y los muchos interesados en su solución.

A ello apunta “Iniciativa Transicional Venezolana”, junto con otras agrupaciones de la sociedad civil, en la gestión que realiza en estos días ante el sistema de las Naciones Unidas.

En oficios dirigidos a las máximas autoridades de varios de sus organismos, planteamos: “discutir las posibles intervenciones de la ONU en Venezuela, incluyendo: una investigación o mediación; el envío de una misión; o el nombramiento de un(os) enviado(s) especial(es). El objetivo final debe ser hablar con otros alrededor de la mediación, puesto que sería especialmente beneficioso el camino hacia la solución de los problemas inmediatos y a más largo plazo”.

En todos los oficios se hace insistencia en que el reforzamiento de la gobernabilidad, la restauración del imperio de la Ley y el respeto de los manifestantes pacíficos deberían ser el foco de cualquier intervención.

El Grupo de Opinión “Iniciativa Transicional Venezolana”, de un poco más de mes y medio de existencia, apuesta a la democracia, pero reconoce la naturaleza del medio cultural, social, político e institucional de la Venezuela del Socialismo del Siglo XXI, apéndice de la Cuba castrista, del Foro de Sao Paulo y de la nueva geopolítica mundial, alrededor de los intereses rusos y chinos.

Sus planteamientos ante los organismos que recibirán los oficios sobre la situación venezolana, deja muy clara su posición sobre la situación nacional: “El síntoma evidente de un estado que está enfermo con la pérdida de la verdadera democracia es cuando empezamos a ver un patrón de violaciones de derechos humanos en gran escala. Muchos manifestantes han resultado gravemente heridos o golpeados por los militares, la policía y los «funcionarios» paramilitares durante las manifestaciones pacíficas. Esta excesiva opresión de los ciudadanos venezolanos es una bandera roja para la comunidad mundial para mirar más de cerca cómo en realidad es profundamente urgente la situación”.

Sin embargo, el foco de la gestión que adelantamos es el definido arriba: “el camino hacia la solución de los problemas inmediatos y a más largo plazo”. Aspiramos la discusión de lo inmediato. Pero, no con los melindres y el amañamiento del actual “diálogo”, al cual nos referimos en reciente artículo.

Con las condiciones apropiadas, la intervención mediadora de un conglomerado de instituciones expertas, los representantes apropiados –nos hemos puesto a la orden de la mediación, en tanto varios de los solicitantes son profesionales del área del manejo de conflictos y la gerencia de negociaciones- y el celo por los resultados precisos necesarios, es de esperar el acuerdo que no puede ser obviado: el estricto respeto a una interpretación profesional del marco constitucional existente y las debidas modificaciones de sus expresiones más disfuncionales.

Nuestra apuesta sigue siendo a futuro: democracia. Pero, nuestra dilucidación inmediata toca las condiciones actuales de la vida social nacional.

Aunque somos firmes creyentes en la necesidad del contraste de valores y conceptos y no rehuimos la lucha en el plano de las propuestas de país, no vamos a perder el tiempo en la discusión de si el régimen es o no democrático. Todos saben lo que es. Incluso ellos, con su cada vez más abierta hipoteca conceptual a Cuba.

El objeto principal de revisión –así lo creemos- es si hay o no condiciones para la vida social armónica y el respeto a unas normas institucionales de carácter general y no discriminatorias o segregacionistas.

En todo caso, asignamos alto valor al manejo de la crítica situación nacional por órganos estatutariamente y profesionalmente competentes para ello.

Invitamos a todos los venezolanos de buena voluntad a adherirse a la iniciativa. Demos un paso hacia el manejo apropiado del conflicto. No es asunto para conducirse con inocencia, imposturas, falsas representaciones, procura de “rentas” políticas u otros “pecadillos” de la larga historia de errores en la conducción de la política venezolana. No nos equivoquemos. El país se hunde en una cloaca.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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