La crisis de General Motors

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La gran crisis económica, que afecta al mundo entero, ha hecho mella en la industria del automóvil. Nada menos que en la General Motors. Y, como consecuencia, en la industria siderúrgica, que depende en gran manera de la industria del automóvil. La gran crisis económica, que afecta al mundo entero, ha hecho mella en la industria del automóvil. Nada menos que en la General Motors. Y, como consecuencia, en la industria siderúrgica, que depende en gran manera de la industria del automóvil.

Hoy la empresa americana de quien se ha dicho que “lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para la General Motors”, ha salido de la crisis, al menos de momento, sostenida por fondos federales, que pronto volverán a ser privatizados. Hace tan solo unos días, la marca Opel, una de las mas distinguidas de la General Motors, parecía que iba a ser vendida a Magna, fabricante austriaco canadiense y se preveía la reducción de unos 10,500 empleos de un total de 50,000, que componen la plantilla de Opel.

De ellos, 900 se suprimirían en la factoría que la filial europea de GM tiene en Figueruelas (Zaragoza), que cuenta con 7,000 trabajadores. Pero, inesperadamente, GM ha tomado una decisión sorprendente: ha cerrado la carpeta de venta de su principal filial, la europea Opel. Amputar el mercado europeo, que supone un tercio del total, y cederlo con tecnología instalada a un nuevo competidor, que era lo que estaba programado, solo podía explicarse aceptando que GM se encontraba en una situación próxima a la bancarrota.

Pero no ha sido así. Inopinadamente, gracias al dinero federal, GM ha decidido mantener la filial europea, lo que implica dar una bofetada al Gobierno Alemán, muy comprometido en el apoyo de la venta a Magna y a sus aliados rusos. La bofetada es histórica y deja en una situación difícil a la canciller Merkel, unos días después de su visita a la Casa Blanca con un total éxito.

De este modo, GM anula meses de negociaciones para vender Opel a un consorcio encabezado por el fabricante austro canadiense Magna. Presentara en breve su plan de reestructuración a Alemania y a otros gobiernos a la espera de que consideren la nueva situación.

Esta decisión ha sido tomada por los 13 miembros del consejo de administración, reunidos en Detroit. La posibilidad anulada estaba respaldada por el banco ruso Sperbank.

Por otro lado, las entidades financieras menos protegidas son las que concedieron créditos para coches o pisos con débiles garantías, lo que ocasiono una gran morosidad. Este es el caso de la financiera GMAC, antigua filial de General Motors, que abandona sus negocios de financiación de viviendas y de coches. GM vendió el 51% de GMAC a Cerberus, cuando adquirió la compañía Chrysler.

En 2008 perdieron 12,45 millones de euros y arrastraban una morosidad de 31,23 millones, aunque el total de préstamos de alto riesgo era de 49,82 millones. Los activos deteriorados se elevan a 99,4 millones y la cartera total de créditos era de 876,1 millones entre concesionarios y particulares.

“El comportamiento de General Motors es totalmente inaceptable”, ha afirmado el ministro alemán de Economía, Rainer Brüderle, lo que resulta comprensible pues fue Alemania quien sostuvo a Opel mediante una sociedad fiduciaria, cuando el fabricante estadounidense suspendió pagos en Estados Unidos, pero las condiciones ahora no se pueden comparar con las del primer trimestre del año, ni siquiera con las de la primera mitad del 2009, pues ha habido una gran mejora, con lo que GM puede efectuar su plan de reestructuración en solitario.

Según parece, Opel se encuentra negociando la venta de su planta de Eisenach a Daimier. Eisenach fabrica, en estos momentos, parte de la producción del Corsa. GM pretende conservar solo el 30% de Opel , pero al mismo tiempo quiere asegurarse el control de todas sus patentes, dejándola sin tecnología propia.

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