Haití no olvida

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Hace poco más de un año Haití se partía, no sólo lo sintió su corazón sino su territorio, su esperanza, tan efímera, pero esperanza al fin, lo compartió, el terremoto de más de siete puntos terminó con la vida de cerca de 230.000 habitantes, más de 1,3 millones a la intemperie, pegó con fiereza en el núcleo económico que se veía forjado desde la década anterior con el plan Lucha Contra la Pobreza, los números dieron escalofriantes resultados se esfumaron 7.900 millones de dólares equivalentes al 120% del PBI. Hace poco más de un año Haití se partía, no sólo lo sintió su corazón sino su territorio, su esperanza, tan efímera, pero esperanza al fin, lo compartió, el terremoto de más de siete puntos terminó con la vida de cerca de 230.000 habitantes, más de 1,3 millones a la intemperie, pegó con fiereza en el núcleo económico que se veía forjado desde la década anterior con el plan Lucha Contra la Pobreza, los números dieron escalofriantes resultados se esfumaron 7.900 millones de dólares equivalentes al 120% del PBI.

La cruda realidad demuestra que el país no se recuperará en años de lo que ha vivido, el trauma será acompañante fiel del pueblo, para colmo de males la manera en como se gastan los fondos recibidos de donantes por agencias humanitarias, y la ONU, se contraponen con la debilidad manifiesta de la Administración haitiana en tomar decisiones, lo que evidentemente juega en contra de la urgencia que amerita tan caótica situación. Por si fuese poco, las elecciones nacionales del 28 de noviembre pasado introdujeron al país en otra crisis ya que los principales candidatos exigieron anular la votación, argumentando que varios miles de ciudadanos no pudieron votar, la OEA intervino y se prevé una segunda vuelta electoral hacia fines de febrero próximo, por lo que es ‘vox populi’ que Haití necesita urgentemente estabilidad política, pues en su defecto se verán comprometidas las donaciones de los diferentes actores, que, con toda razón no sentirán la tranquilidad necesaria que el caso dispone.

Existe la Comisión Interina de Recuperación de Haití conducida por el ex presidente Clinton y el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, creada a los efectos de garantizar que la planificación e implementación de los esfuerzos de recuperación sean liderados por haitianos, además la Comisión instaló una Oficina de Desempeño y Anti Corrupción a los efectos de sumar a la transparencia, algunos, endilgan responsabilidad a la comunidad internacional por haber contribuido mínimamente en apoyar al Gobierno haitiano como vemos, de manera lamentable, cada uno atiende su juego, politiquería barata como diríamos en el café, lo concreto es que miles de vidas se hayan recuperado debido al accionar de organizaciones humanitarias, en el futuro será más que importante, el direccionamiento de los fondos y la asistencia.

Un reporter de la Oficina del Enviado Especial para Haití, convenía que a finales del 2010 se había aportado de manera concreta el 63,5% de los 2.010 millones de dólares comprometidos, siguen en la nebulosa 5.300 millones prometidos para la urgente recuperación de Haití, de los cuales y según informa el Banco Mundial sólo se aportaron 1,200 millones.

El brote de cólera sumó desazón ya que en los últimos tres meses se llevó más de 3.000 vidas, nadie duda que el país condenado al sufrimiento, espera de la comunidad internacional ayuda tan sólo a efectos de sobrevivir, no olvidemos que más de la mitad de los haitianos vivían con menos de un dólar diario y que uno de cada tres niños padecía desnutrición.

Calculan que la reconstrucción llevará por lo menos diez años, nos preguntamos no habrá alguna forma de acotar la lenta agonía del pueblo, Haití no olvida.

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