Gestionar el largo plazo (IV)

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Segunda parte de las líneas estratégicas surgidas de la visión de país. El artículo anterior nos permitió asentar el valor metodológico del trabajo de definición de las líneas estratégicas sugeridas por la Visión de País. Pudimos referir y bosquejar mínimamente algunos criterios ligados a las… Segunda parte de las líneas estratégicas surgidas de la visión de país. El artículo anterior nos permitió asentar el valor metodológico del trabajo de definición de las líneas estratégicas sugeridas por la Visión de País. Pudimos referir y bosquejar mínimamente algunos criterios ligados a las cinco primeras. Toca en este artículo trabajar las cinco restantes.

La sexta línea o factor-clave se refiere al manejo del territorio, la ciudad, la vivienda y la calidad del hábitat. Refiere una línea de acción de corte espacial o geográfico, pero de claro propósito económico y social, apoyado en el desarrollo institucional apropiado. Tiene implicaciones desde el área de lo ambiental, hasta un tema de relevancia absoluta en el caso venezolano, como lo es el de la resolución cierta del problema de la pobreza, pasando por el de la importancia de las ciudades como centros generadores de fortalezas económicas, importante condición para la competitividad del país.

El llamado ordenamiento territorial, la acción regional y local, el agudo y central problema del hábitat como factor de pobreza de los sectores desfavorecidos, la identificación y desarrollo de aglomeraciones territoriales competitivas (distritos industriales, polos, complejos industriales, clusters, hubs, etc.), el tema del desarrollo estratégico de ventajas urbanas en las grandes ciudades, etc., son retos viejos y nuevos en esta línea.

La séptima línea estratégica es la llamada reingeniería de la seguridad y la Fuerza Armada Nacional. Es un factor-clave para lo social y la madurez institucional del país. Venezuela se desangra, desde años, por la acción de la delincuencia y corre riesgos adicionales en los resbaladizos meandros de la delincuencia transnacional. Por su lado, el tema militar tiene una dimensión especial en nuestro país. El país no ha podido, en su vida republicana, superar la omnipresencia del militarismo. Una solución en el plano de los incentivos debe ser puesta en juego para superar diversas desviaciones en la comprensión y manejo de lo militar.

El control civil sobre ambos asuntos, la profesionalización de la función policial, los componentes institucionales del amplio problema de la inseguridad personal y patrimonial, el tema de los incentivos a una labor militar proba e institucional, el redimensionamiento de los temas de seguridad y defensa nacionales; etc., son exigencias respecto a la línea.

La octava línea tiene que ver con las Universidades y la educación para la competitividad, las exportaciones y el progreso. Es línea de acción de la esfera cultural, de medular impacto en la económica. Se dirige al núcleo duro de la visión expuesta en artículo anterior. Venezuela, excepto en nichos selectos, no cuaja una cultura para la sana competitividad y la orientación a las exportaciones. Ese tipo de propensiones no está en las opciones nacionales. En los ’90, para darles una referencia, nos tocó manejar el tema en la capacitación de postgrado de nuestros diplomáticos y lo observado era una actitud de rechazo, una conducta refractaria frente a los temas de la modernización económica y la competitividad.

Las universidades deben recoger el reto. Su adopción de los temas relacionados y la orientación externa de sus agendas formativas, los intercambios, la asunción de estándares mundiales, su rankeo; etc., son asuntos –nuevas misiones y prácticas, nos gusta decir- que se requiere plantear a los fines del avance a un país exitoso y competitivo. Debe tenerse presente que el logro de una satisfactoria posición externa es uno de los dos grandes objetivos económicos nacionales.

La novena línea es de corte netamente institucional. Se interesa en los mecanismos de adecuación constitucional, producción legislativa y profesionalización del trabajo legislativo y judicial. Venezuela debe superar los juegos primitivos de las constituciones que son solo letra muerta o texto formal y el permanente constituyentismo. Debe irse a las figuras de un Tribunal Constitucional independiente y profesional y una Comisión de Estado para la Reforma Institucional o un Consejo de Expertos para el Desarrollo Económico y Social. El parlamento y el sistema judicial deben dotarse de un staff profesional permanente, apropiado a la agenda nacional.

La décima línea se interesa por Venezuela en el mundo: su política exterior, su geopolítica y su geoeconomía. Son los temas de lo global, lo internacional, los bloques, el comercio, el desarrollo subregional y regional latinoamericano y las alianzas para la competitividad y el desarrollo. Todo debe estar apoyado en un potente servicio exterior, también profesional. La situación actual, en buena medida, también la previa, dejan mucho que desear. Los intereses nacionales y la política de Estado deben ser la orientación. Ya basta de un país providencialista, para el aprovechamiento y la sorna en el concierto mundial.

Todo lo esbozado en este artículo y el anterior son pinceladas sobre un proceso en curso. Apuntan a la puesta al día de un Proyecto de País, a canalizarse por vías y medios diversos. Debe contrastarse con el duro diagnóstico de las posibilidades y limitaciones diversas del momento actual y de los factores de fondo de la realidad. Es el duro e inevitable trabajo estratégico por realizar.

*Santiago José Guevara García

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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