Exhorto

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Junto a profesionales, ex oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales, líderes universitarios y de sectores populares e intelectuales, participo en el impulso de una iniciativa política de rescate del país, que hemos llamado “Exhorto a la nación venezolana”, con el interés del “logro de la normalidad institucional básica a la vida social armónica y la acometida de las transformaciones necesarias en la procura de la plena realización nacional”. Eso, por intermedio de un proceso constituyente. Junto a profesionales, ex oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales, líderes universitarios y de sectores populares e intelectuales, participo en el impulso de una iniciativa política de rescate del país, que hemos llamado “Exhorto a la nación venezolana”, con el interés del “logro de la normalidad institucional básica a la vida social armónica y la acometida de las transformaciones necesarias en la procura de la plena realización nacional”. Eso, por intermedio de un proceso constituyente.

La imponen la situación comprometida del país, la inutilidad de las agendas políticas dominantes y los cada vez más preocupantes riesgos de una crisis política grave o un deslizamiento hacia un mayor nivel de radicalismo oficial.

Estamos en las acciones iniciales. No enfrentamos una tarea fácil. Aunque el tema constituyente ocupa ya un lugar en la agenda política nacional, es en buena medida incomprendido o manejado malintencionadamente por sus oponentes. Eso incluye la “oposición” reconocida: la electoralista Mesa de la Unidad Democrática, o MUD. Por su lado, el sector chavista que ocupa el Poder Ejecutivo, de reconocida fidelidad al castrismo, no solo se opone, sino que amenaza con usar su prerrogativa constitucional de poder convocar una asamblea constituyente, para radicalizar su acción de “gobierno”.

El Exhorto lo entendemos como un manifiesto y un impulso político inicial a la conformación de otra opción democrática; en este caso, de vocación nacional. El país no admite más polarización e incomunicación, más desinstitucionalización y mayor carga de riesgos tanto en su estabilidad, como en su calidad de vida. Tampoco la “insoportable levedad del ser” político actual, tanto en opositores, como en oficialistas.

Su basamento argumental se monta sobre “la necesidad del reencuentro de la nación venezolana para el restablecimiento de la normalidad de la vida nacional que permita la acometida de las tareas nacionales dirigidas a la recuperación y el relanzamiento de las instituciones y los procesos virtuosos asociados a su funcionamiento cabal”. Es mucho más que un cambio de caras. Reencuentro de los venezolanos y restablecimiento de la normalidad de la vida nacional; para lo cual, la recuperación y relanzamiento de las instituciones, son sus planteamientos claves.

El texto incluye diez consideraciones, progresivas, que van desde la necesidad de “la vida social armónica”, hasta el “énfasis en la acometida de las transformaciones institucionales que permitan el apropiado desarrollo, no solo del orden jurídico, sino también de las condiciones educativas y culturales que honren el gentilicio venezolano, con el logro de una conducta ciudadana favorable”.

El Exhorto se concibe dentro de una estrategia de movilización ciudadana, a favor de la iniciativa constituyente. La presentación pública del planteamiento persigue hacer visible esa iniciativa, de modo de ganar adhesiones públicas.

Un grupo inicial de proponentes en un acto público actuará solo en plan de promotores, para ampliar el espectro de suscriptores; la meta de constituir un grupo político de referencia, conceptualmente basado y de vocación unitaria y consensual, persigue un esquema de unidad nacional más allá de los partidos establecidos; finalmente, su convicción en la movilización ciudadana integral –no solo calle, como tantos repiten- le permite mostrar el tipo de acción política necesaria en las condiciones políticas del país; sin duda, de naturaleza neototalitaria.

Dos metáforas inspiran la iniciativa: 1ª.) Su fin estratégico: la culminación exitosa de un proceso de transición a la democracia, lo cual incluye la satisfacción de sus fases reconocidas; al menos hasta el inicio de la llamada habituación a consolidación; y 2ª.) El reconocimiento de que en la Venezuela de hoy, la Transición a la Democracia se construye pacíficamente por la vía de un proceso constituyente, que incluye la convocatoria ciudadana a una Asamblea Nacional Constituyente.

Para ello, ahora: 1) Contener día a día el avance totalitarista, 2) Proclamar firmemente la transición a la democracia, 3) Ganar social y política y no sólo electoralmente, 4) Asegurar una transición democrática y 5) Consolidar un proceso largo de avances políticos y económicos.

La lucha política, tal como dicho, no es solo calle. Es ella más recursos ante instituciones, medios y redes, protesta levantisca, uso racional del paro, acciones ante segmentos foráneos y manejo del tema de la violencia institucional.

Algunas de esas acciones son desechadas o menospreciadas por la autoproclamada “alternativa democrática”; otras, se cumplen espontánea y desordenadamente; y a las relativas a la relación con las Fuerzas Armadas, se les teme.

Este último tema hay que plantearlo con plena entereza: a las FAN hay que increparlas, verlas de frente, como agentes indiscutidos del actual orden nacional, y plantearles la imperiosidad de la salvación nacional. Les toca decidir entre una Venezuela independiente y próspera o una pieza de una geopolítica que la sobrepasa y la somete a una acción de destrucción y despojo. Es decidir entre el viejo ideal independentista, hoy abandonado por el régimen, o la sumisión a Cuba, China, los intereses del Foro de Sao Paulo y otros “socios” en la actual condición deplorable del país.

Es, si quedan dudas, un nuevo frente político. Ni electoralismo colaboracionista, ni destrucción y entrega. Ni oposición autoconfinada, ni oficialismo cómplice. Es consenso nacional para cambiar. O sea, nada que ver con divisionismo, sino lo contrario: unidad propiamente nacional.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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