Escalada ‘comunistoide’

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En un entorno marcadamente electoral, referido en nuestra anterior columna, el gobierno ‘comunistoide’ de Hugo Chávez y sus socios cubanos arremete fuertemente, sin sustentación constitucional o legal alguna, contra diversos tipos de propiedad o derechos. Simple acción de bandoleros gubernamentales. Puro primitivismo. En un entorno marcadamente electoral, referido en nuestra anterior columna, el gobierno ‘comunistoide’ de Hugo Chávez y sus socios cubanos arremete fuertemente, sin sustentación constitucional o legal alguna, contra diversos tipos de propiedad o derechos. Simple acción de bandoleros gubernamentales. Puro primitivismo.

A nuestro amigo Diego Arria, ex presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, hombre ligado a los mejores círculos internacionales, le arrebatan, “para que esas camas de ricos las disfruten mi comandante y Diosdado Cabello” su finca modelo “La Carolina”, con base en supuestos procesos de recuperación de tierras públicas, sin ser el caso. Simple acto de retaliación política, por las muy precisas posiciones de Arria sobre el nefasto régimen chavista.

A Carlos Guyón, participante del golpe de Estado del calco venezolano de Fidel Castro, le aplican la misma medicina, con otra finca productiva. Guyón es un activo y aguerrido opositor de Chávez. Otro caso de retaliación.

En Aragua (estado central), su gobernador, antiguo “valet de chambre” de Chávez, ataca al Country Club de su capital, Maracay, pulmón verde de la cálida ciudad y sitio de trabajo de muchos. Otras acciones tienen que ver con instalaciones industriales, ligadas al suministro de bienes esenciales, como la desaparecida carne.

Lo referido, junto con las diversas formas y casos de racionamiento y manejo discrecional de diversas situaciones representan una escalada de algo que hemos venido diciendo desde hace tiempo y que planteamos aquí en toda su crudeza: no hay ignorancia ni errores en todo lo sucedido; lo que hay es el despliegue sinuoso y malintencionado de un proceso de abatimiento de la sociedad venezolana y fractura de su sistema productivo y financiero privado nacional, para implantar, con las especificidades de un país rentista rico, un modelo social y político castrista.

Comunismo, con mucho dinero y corrupción, pero comunismo. Con elecciones, pero dictadura. Con pueblo, pero autoritarismo militar y ejercicio de izquierdismo.

Sin embargo, las inflexiones de procesos como el venezolano –o como lo fueron los varios casos de socialismo real conocidos- nunca se saben cuándo aparecen ni cómo se gestan. Al menos, en el momento.

Tantas infracciones a la sana práctica política, tantos costos personales y sociales causados, tanto irrespeto a derechos y normas, tanto atentado a lo económico y productivo, tanta involución cultural;

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