El tulipán negro

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Quién de nuestros asiduos lectores no recuerda al icono del cine europeo de la década 60-70 , Alain Delon en uno de sus más emblemáticos films ‘Le Tulipe Noire’ (1964)- muy a pesar, éste no será el momento de tema a considerar. Quién de nuestros asiduos lectores no recuerda al icono del cine europeo de la década 60-70 , Alain Delon en uno de sus más emblemáticos films ‘Le Tulipe Noire’ (1964)- muy a pesar, éste no será el momento de tema a considerar. Sin embargo Holanda es la protagonista, ya que la región ve con atención la posibilidad de contraer la bien llamada ‘enfermedad holandesa’. Nos situamos en Groninge, Mar del Norte, año 1959, derivando su explotación en una apreciación brusca de la moneda holandesa con el consecuente encorsetamiento de la industria, de aquí deriva la expresión ‘enfermedad holandesa’, las exportaciones de gas apreciaban el tipo de cambio real, haciendo a la industria menos competitiva, contrayéndola, al mismo tiempo que la economía se hacía más dependiente de la exportación de gas, pasándolo en limpio países de la región con abundantes recursos naturales suelen ver apreciados sus tipos de cambio gracias a los dólares provenientes de la exportación de materias primas, proceso que se ha registrado sin continuidad en la región, sin embargo esta vez se combina un periodo más extenso de lo normal de petróleo caro y la salida de recursos de países desarrollados de tenue crecimiento y tipos de interés bajos hacia mercados de fuerte expansión, por lo que consistentes pronósticos advierten que Latinoamérica va camino de contraer la ‘enfermedad holandesa’ debido a que en algunas de las principales economías la actividad industrial se estanca, las exportaciones con relación al PIB caen más por volumen que por precios y el empleo migra de las fábricas a los servicios, el núcleo del problema radica en la baja productividad de sus servicios, en oposición a la producción primaria y fabril, y por la informalidad, habida cuenta que ingresan divisas por exportaciones, y si el tipo de cambio es flexible, se aprecia la moneda, aumenta la importación y la industria padece los males.

Daños colaterales, la pérdida de competitividad por la apreciación supone que varios sectores expongan un déficit comercial en aumento, amenazando la actividad y el empleo en los sectores perjudicados. Sobresalen en la región los casos de de Brasil, Perú, Chile, Colombia y México, que actúan para contener el encarecimiento de sus monedas desde que EE UU ralentizó la política monetaria para incentivar su crecimiento y desatando la guerra de monedas. Otra herramienta nefasta y que opera en varios países de la región es el mantenimiento de cambio fijo, ya que si la entidad monetaria, Banco Central, compra divisas para mantenerlo, se alimenta la impresión monetaria, hay más inflación y se afectan los costes industriales.-

Brasil surge en la ‘pole position’ es el país latinoamericano más afectado por la apreciación de su moneda y para contrarrestarla ha elevado los impuestos al ingreso de capitales, incrementado los requisitos de reservas en dólares de los bancos e intervenido en el mercado para comprar divisas, medida que adormece la apreciación, pero no la corta de cuajo en el largo plazo, a menos que se produzca un fuerte superávit fiscal, lo que no sucede al momento y que a vista los nubarrones en el corto plazo no lo dejan claro, por lo que ‘gurues’ caracterizados aconsejan más incentivo a la industria y a la investigación y desarrollo.

La ‘enfermedad holandesa’ aún se encuentra en una primera etapa de contagio en Latinoamérica, todo depende de los precios de las materias primas si juegan al alza observaremos una desinversión y menor demanda de empleo en los sectores transables, así, es hora de plantearse, dirigiendo la mirada a Brasil, Argentina y México si el uso de la renta de las materias primas conlleva a sostener sectores menos rentables, pero sumamente necesarios para generar trabajo e ingreso, por lo que estos países son grandes en demasía para vivir solo de la soja.

Chile merece el mismo tratamiento con el cobre como estandarte.

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