Economía transicional (XI)

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Una versión de plan para la transición democrática. Nuestro libro del 2010 contiene un capítulo llamado “Viabilización de la Transición Democrática”. Su propósito no es el de mostrar un plan, mucho menos un plan económico para una transición. Su preocupación es la gobernabilidad. Una versión de plan para la transición democrática. Nuestro libro del 2010 contiene un capítulo llamado “Viabilización de la Transición Democrática”. Su propósito no es el de mostrar un plan, mucho menos un plan económico para una transición. Su preocupación es la gobernabilidad. Proviene de trabajos más extensos elaborados en el cumplimiento de tareas políticas en la época dura del paro nacional o inmediatamente después, antes del referéndum revocatorio perdido en el 2004. Sin embargo, contiene propuestas económicas –no todas las necesarias, ni con el detalle posible- que reseñaremos en esta entrega. Resulta necesario precisar que todas ellas guardan una muy estrecha relación con propuestas de otras esferas, sin las cuales su viabilidad se vería afectada.

Todas están enmarcadas en un “Pacto de Gobernabilidad para el Relanzamiento Nacional”, subtitulado “Compromiso por la Democracia, el Progreso y la Gobernabilidad” y precedidas de: 1°) una propuesta de “Consensos Políticos”, que incluyen el respeto a los resultados electorales, la apertura en la conformación de gobierno y el acuerdo para la profesionalización del trabajo legislativo y 2°) una “fuerte y proactiva campaña mediática, educativa, cultural y de valores a favor de la transición, la creación de riqueza, la convivencia, etc.

Son dos las propuestas económicas de interés a este artículo. La primera, de ejecución temprana, es la “adecuación institucional selectiva”, en dos temas distintos: la seguridad jurídica a derechos de propiedad de capital y de trabajo y la potenciación de las oportunidades de negocios, por la vía de la inversión pública y privada de riesgo.

Al respecto, importa “el paso de un modelo de espaldas al mundo, apropiado por un Estado interferente y omnipotente a un modelo abierto y beneficiario del dinamismo del sector privado”.

“Los temas de los derechos de propiedad, las oportunidades de negocios y la inversión privada indican claramente un reconocimiento y una opción por el capitalismo, como forma óptima de organización económica”. O como se señala en una nota al pié de la página, “mejor aún, la opción de la economía mixta, como sistema económico y social”.

“Igual, la inclusión del tema laboral y salarial, la condición del trabajo productivo como medio de relación de individuos y familia con el sistema social”. “Debe acabarse la relación de dependencia entre ellos y el Estado por la vía del usufructo de rentas públicas”.

La segunda propuesta es el “manejo profesional del equilibrio dinámico de las cuentas macro”. Se refiere a la actuación económica profesional. En corto plazo, deberá haberse establecido ese manejo. “El asunto se concreta en tres áreas de decisiones: 1ª) la autoridad monetaria profesional; 2ª) la política económica también profesional; y 3ª) el sistema de información”.

“La autoridad monetaria tiene que regresar a sus funciones. Su campo es la estabilidad de las variables monetarias y financieras y la fortaleza interna y externa de la moneda. Lo demás entra en el campo de la coordinación, plenamente concebida”.

“La política económica (progresivamente, la microeconómica) inmediata al arranque de la transición es un área de altísimo talante técnico, de altísima relevancia para la gobernabilidad, y de riesgos políticos y éticos, que no puede ser eludida. Su campo es el de la asignación a fines productivos (crecimiento, desarrollo, expansión, competitividad, exportaciones, etc.)”.

“El sistema de información deberá ser plenamente objetivo, profesional, neutral, etc. De hecho, debería ser del ámbito del Estado y no dependiente del gobierno. En todo caso lo relevante es su carácter profesional”.

La propuesta incluye un párrafo muy al punto para la discusión política actual, el cual citamos parcialmente: “El primer gran dilema del tipo de políticas es entre una política contractiva y una expansiva (…) Venezuela no soporta ni merece que se le apriete más el cinturón. Mucho menos si tenemos condiciones para un shock externo favorable, inducido y controlado; en este caso, no por circunstancias azarosas del mercado energético mundial (…) sino por una masiva apertura masiva de oportunidades económicas y de condiciones de seguridad jurídica, gerenciadas ingeniosamente como problema de alto gobierno”.

El capítulo incluye unas seis propuestas adicionales, en lo social, la entronización de las buenas prácticas en la formulación y evaluación de las políticas públicas (un tema que trabajamos desde hace más de veinte años), la función contralora, el capital social, un sistema de planificación y gestión como soporte ante el tema de la gobernabilidad y una mención a un conjunto de acciones globales, sectoriales, espaciales e institucionales, referidas en otras elaboraciones, que estaban en la discusión de la época.

Sirva lo planteado como abrebocas para un debate sobre la Economía Transicional, necesaria en caso de triunfo. Vista la ausencia del tema en la discusión nacional, cualquier aporte es una ganancia. La próxima semana, en el último artículo de la serie, expondremos algunos aportes más actuales. ¡Bienvenida la discusión!

Santiago José Guevara García

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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