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Dilma juega fuerte

Rápida de reflejos, aún a riesgo de exponer su capital político, apenas a pocos días de asumir la primera magistratura, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha tomado la decisión de un duro recorte en el presupuesto 2011, por 50.000 millones de reales (30.000 millones de dólares), lo que equivale al 1, 2% del PBI, buscando limitar el avance de ese rival tan temido, la inflación, de esta manera se busca contener la demanda impidiendo un brote inflacionario, la nueva administración concuerda en que los años de crecimiento del gasto público jugaron como factores determinantes en avivar el fuego inflacionario. Rápida de reflejos, aún a riesgo de exponer su capital político, apenas a pocos días de asumir la primera magistratura, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha tomado la decisión de un duro recorte en el presupuesto 2011, por 50.000 millones de reales (30.000 millones de dólares), lo que equivale al 1, 2% del PBI, buscando limitar el avance de ese rival tan temido, la inflación, de esta manera se busca contener la demanda impidiendo un brote inflacionario, la nueva administración concuerda en que los años de crecimiento del gasto público jugaron como factores determinantes en avivar el fuego inflacionario.

El recorte de gastos se focalizará especialmente en las partidas incluidas por los legisladores en el presupuesto y controlar los costos administrativos, lo que evidentemente dará como resultado una desaceleración de las contrataciones del elefantístico sector público de la nación.

Se trata del corte de gastos más fuerte realizado hasta ahora y fue anunciado un día después de que el organismo oficial de estadísticas brasileño revelara que la inflación de enero alcanzó 0,83%, el nivel más alto de los últimos seis años.

Consideramos que los recortes propuestos abren camino a enfriar una tasa de inflación que llegó al 6% en enero pasado, considerablemente superior a la meta anual del banco central.

La inflación es al momento baja según los estándares de un país como Brasil que a comienzos de la década del 90 sufrió devaluaciones y aumentos de precios de cuatro dígitos, sin embargo, hoy, la coyuntura internacional es diferente, el flagelo inflacionario ha sido controlado, y la mayoría de los países juegan a un solo dígito.

La premisa de la administración Rousseff, revertir la totalidad de los estímulos que durante el 2009 y 2010 se plasmaron a causa de la crisis financiera internacional, se podarán significadamente gastos administrativos de ministerios y otras dependencias y que por el momento no habrá nuevas contrataciones en el Gobierno.

Lo que sí quedó bien claro es en que no habrá cortes en los programas de seguridad social, salarios, pensiones, a los efectos de para preservar la meta de la presidenta de erradicar la miseria extrema en sus cuatro años de mandato. Tampoco serán tocados los programas de infraestructura previstos por el Gobierno, con lo cual no serán sacrificadas las obras previstas para el Mundial de 2014 y las Olimpiadas de 2016, que contemplan transporte público, ampliación de aeropuertos, construcción de carreteras, represas, construcción y renovación de estadios.

El objetivo es desacelerar la inflación a tal grado que permita al banco central comenzar a bajar la tasa de interés de referencia del 11,25%, considerada una de las más altas del mundo. Situación que atrae inversiones especulativas, las que han hecho apreciar al real y por consiguiente provocando que los empresarios sean menos competitivos frente a sus rivales del globo.

Es una jugada muy arriesgada para Dilma ya que si la inflación u otras impredecibles variables económicas salen de cauce, interrumpiendo la era de prosperidad y crecimiento económico de los ocho años de Lula, su popularidad podría naufragar rápidamente.

Como antecedente en 2010, el Gobierno de Lula da Silva había cortado 21.800 millones de reales (12.900 millones de dólares) del presupuesto, la reducción más fuerte en los ocho años de mandato.

El mercado considera los recortes como poco significativos, una señal de que la administración debe tomar debida nota más si viene dirigida desde el corazón económico financiero del país -San Pablo.

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Dilma juega fuerte

Juan Varde (Buenos Aires, Argentina)

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