El estancamiento productivo contrasta con el crecimiento de otros países del entorno, lo que ha provocado una pérdida de competitividad y una caída en los ingresos por exportaciones.
La industria boliviana no logra aumentar su producción desde hace más de diez años y opera muy por debajo de su capacidad instalada
Antes de abordar posibles soluciones, el sector subraya que el problema es estructural: la falta de innovación tecnológica en el campo.
El presidente de Caniob, Jorge Amantegui, explica que la industria tiene capacidad para procesar 5,5 millones de toneladas de soja, pero solo dispone de materia prima suficiente para trabajar con 3 millones de toneladas, lo que genera un déficit productivo constante.
Esta situación reduce la producción de aceite comestible, torta de soja y cascarilla, afectando tanto al mercado interno como a las exportaciones.
| Indicador | Bolivia |
|---|---|
| Producción de soja | 3 millones de toneladas |
| Capacidad industrial | 5,5 millones de toneladas |
| Nivel de uso | 60% |
| Rendimiento por hectárea | 2,3 toneladas |
La falta de materia prima impide aprovechar casi la mitad de la capacidad industrial disponible en el país
Bolivia ha quedado rezagada frente a sus competidores regionales. Mientras el país mantiene su producción en 3 millones de toneladas desde hace una década, Paraguay ha multiplicado su volumen hasta 12 millones de toneladas.
Brasil y Argentina consolidan su liderazgo global con cifras muy superiores.
| País | Producción de soja |
|---|---|
| Brasil | 180 millones de toneladas |
| Argentina | 49 millones de toneladas |
| Paraguay | 12 millones de toneladas |
| Bolivia | 3 millones de toneladas |
Bolivia pierde terreno frente a sus vecinos, que han multiplicado su producción gracias a avances tecnológicos
El sector plantea como solución la aprobación de semillas genéticamente modificadas, una tecnología ya implantada en países del Mercosur, que permitiría aumentar la producción sin necesidad de expandir la frontera agrícola.
Según Amantegui, Bolivia produce 2,3 toneladas por hectárea, mientras que países como Brasil y Argentina superan las 4 toneladas por hectárea, lo que evidencia una brecha de productividad significativa.
La adopción de biotecnología permitiría duplicar el rendimiento sin aumentar la superficie cultivada
El impacto de esta situación también se refleja en el comercio exterior. Bolivia pasó de ingresar 2.100 millones de euros en exportaciones en 2022 a 1.400 millones de euros en 2025, lo que supone una caída relevante de ingresos vinculados al sector.
La industria advierte de que, sin cambios regulatorios y tecnológicos, el país seguirá perdiendo competitividad en el mercado internacional.
El estancamiento productivo y la caída de exportaciones reflejan el coste económico de no adoptar innovación en un sector clave para la economía boliviana.
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