Día internacional de la infancia

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Es el 20 de noviembre, fecha en que se aprobó por la Asamblea General de Naciones Unidas la Declaración sobre los Derechos del Niño. Fue en 1959. Y la Convención sobre los Derechos del Niño data de 1989. Todos los países del mundo, excepto Estados Unidos y Somalia, la han ratificado. Con lo que se ha convertido en el instrumento de Derechos Humanos mas ampliamente refrendado en la historia. Fue la británica Eglantyne Jebb (1876-1928) la creadora de la Fundación Internacional “Save the Children”, quien recaudó fondos durante la Primera Guerra Mundial para palear el hambre de los niños de Berlín y Viena, completamente abandonados como consecuencia del caos provocado por la guerra. Es el 20 de noviembre, fecha en que se aprobó por la Asamblea General de Naciones Unidas la Declaración sobre los Derechos del Niño. Fue en 1959. Y la Convención sobre los Derechos del Niño data de 1989. Todos los países del mundo, excepto Estados Unidos y Somalia, la han ratificado. Con lo que se ha convertido en el instrumento de Derechos Humanos mas ampliamente refrendado en la historia. Fue la británica Eglantyne Jebb (1876-1928) la creadora de la Fundación Internacional “Save the Children”, quien recaudó fondos durante la Primera Guerra Mundial para palear el hambre de los niños de Berlín y Viena, completamente abandonados como consecuencia del caos provocado por la guerra. El éxito que supuso la obtención de dinero en el Reino Unido para alimentar a los hijos del enemigo durante la guerra dice mucho a favor de la extraordinaria fuerza de convicción de esta humilde profesora. “Save the Children” es, probablemente, la ONG más activa en la defensa de la infancia. Tiene más de 120 programas de ayuda alimenticia, sanitaria y educativa para los niños de todo el mundo. La primera Declaración de los Derechos del Niño, llamada Declaración de Génova, fue adoptada por la Asamblea General de la Sociedad de Naciones el 26 de noviembre de 1924. Uno de sus puntos dice textualmente que “el niño hambriento debe ser alimentado, el niño enfermo debe ser curado, el niño maltratado debe ser protegido, el niño explotado debe ser socorrido, el niño huérfano y abandonado debe ser acogido”.

A pesar de todas estas buenas intenciones, todos estos principios se siguen vulnerando diariamente. Los informes de Unicef y de los cientos de organizaciones religiosas y laicas, con escasos medios, que tratan de defender a los niños, denuncian todos los años las lamentables condiciones de explotación laboral, prostitución, desnutrición, analfabetismo, acoso y abandono a que se ven sometidos los niños en el Tercer Mundo y en muchos países en vías de desarrollo.

En el Preámbulo de la Convención se dice claramente que “el niño por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”. En el artículo primero, en relación con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, se afirma tajantemente que “todo ser humano menor de 18 años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”, queda englobado en el concepto de “niño”.

Pese a todas estas buenas intenciones, se calcula que, en todo el mundo, entre 100 y 150 millones de niños y niñas viven en la calle y este número va en aumento. De ellos, entre el 5 y el 10% han huido de sus hogares o han sido abandonados por sus familias. Más de un millón de niños y niñas, acusados de cometer un delito, se encuentran en centros de detención en todo el mundo. Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen continúan hoy condenando a muerte y ejecutando a personas, que eran menores de edad cuando cometieron los delitos. Más de 1,2 millones de niños y niñas, todos los años son victimas del tráfico de seres humanos, con destino a la explotación laboral y sexual. En Afganistán, país del que diariamente vienen noticias en la Prensa internacional, más de un tercio de las niñas no asiste a clase, ya que su seguridad no esta garantizada.

Que todo esto, toda la legislación a que nos hemos referido, es importante, es algo evidente, pero, a la vez, es necesario destacar su insuficiencia, pues no es capaz de garantizar los derechos del niño a nivel mundial.

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