Delgada línea fina

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Esa delgada línea fina que nos mantiene tan expectantes es ni más ni menos que el Estrecho de Ormuz, franja de agua que separa a Irán, al norte, del pequeño territorio de Musandam, perteneciente a Omán, y de Emiratos Árabes Unidos, al sur. Su punto más angosto mide solo 54 kilómetros. Esa delgada línea fina que nos mantiene tan expectantes es ni más ni menos que el Estrecho de Ormuz, franja de agua que separa a Irán, al norte, del pequeño territorio de Musandam, perteneciente a Omán, y de Emiratos Árabes Unidos, al sur.

Su punto más angosto mide solo 54 kilómetros.

Todos los países que limitan con el Golfo Pérsico lo utilizan a efectos de transportar su petróleo al resto del mundo: Irán, Irak, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. El 33% del petróleo transportado por mar en el mundo cruzó por el Estrecho en 2010, lo que supuso un 17% del total del comercio internacional de crudo, lo que significa unos 15,5 millones de barriles diarios, vigilados por la V flota norteamericana que soportan su paso, Asia, EEUU y Europa Occidental son sus principales destinos, unos tres cuartos del petróleo importado por Japón y un 50% del que China consume navegan por el estrecho.

Dos millones de barriles de productos derivados del petróleo son exportados a través de ese paso al día, así como gas natural licuado.

Irán comenzó ejercicios militares en el Estrecho de Ormuz, por lo que los precios del oro negro podrían dispararse geométricamente, por lo que ante esta perspectiva, afloran rutas alternativas a través de oleoductos ya construidos, pero estos no tienen capacidad suficiente para desviar por ellos todo el crudo que cruza actualmente por el estrecho.

Emiratos Árabes Unidos podría comenzar a bombear crudo a través de un oleoducto que evitaría el paso por el Estrecho, según fuentes de la industria y que tendría una capacidad de 2,5 millones de barriles diarios; otras alternativas el oleoducto iraquí que atraviesa Arabia Saudita, actualmente fuera de uso y con capacidad para 1,65 millones de barriles diarios y el también inactivo oleoducto Tapline que llega a Líbano con capacidad de medio millón de barriles diarios.

El vicepresidente iraní, Mohamed Reza Rahimi, amenazó con cortar el paso del petróleo por el estrecho si son aprobadas nuevas sanciones contra Irán a causa de su programa nuclear, no olvidemos que el ala radical de las Fuerzas Armadas EEUU, presiona al presidente Obama para que dé el visto bueno al Plan de Ataque Irán, quien cuenta con 25 submarinos y más de 100 patrulleras rápidas y buques de combate costero, la V Flota, amarrada en Bahréin, cuenta con más de 20 buques.

Se presume que un bloqueo del Estrecho de Ormuz conduciría a una escalada de tensión difícil de controlar, las relaciones entre Irán y Occidente se han tensado considerablemente, la razón es la de costumbre -el peligroso programa nuclear encubierto iraní, que preocupa sobremanera desde el 2002 a la comunidad internacional y a los organismos de control, quienes sospechan, que está destinado a transformar a Irán en una potencia nuclear-.

Vale recordar las sanciones económicas impuestas por la UE reduciendo las exportaciones petroleras iraníes, que se ve afectado en su ingreso de divisas, Europa se nutre solo de una quinta parte de las exportaciones de crudo iraní, China e India son los principales compradores, se descuenta que ninguno de ellos hará frente común con las sanciones no modificará sus volúmenes de compra, mientras que Japón y Corea del Sur, respondiendo a voces paralelas de EEUU y UE, reducirían sus niveles de compras, optando por el crudo proveniente de Arabia Saudí, quien operativamente puede sustituir las ventas iraníes con reservas propias.

Sin dudas la prioridad sigue siendo avanzar por la vía diplomática, EEUU y sus aliados pretenden que el programa iraní de enriquecimiento de uranio sea transparente, éste es el núcleo principal de la controversia, al momento se ha sumado, y como consecuencia el estratégico Estrecho de Ormuz, un ingrediente más que condimenta ácidamente la realidad, sería importante recordar aquel viejo dicho -no tensar demasiado de la cuerda- pues si se quiebra sus consecuencias serían para nada recomendables.

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