Cartas

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Si el régimen madurista estuviere dispuesto a zanjar la situación económica actual y darse viabilidad tiene cartas sobre la mesa. Pero, ¿tiene la disposición? Si el régimen madurista estuviere dispuesto a zanjar la situación económica actual y darse viabilidad tiene cartas sobre la mesa. Pero, ¿tiene la disposición?

La situación está clara. La definimos la semana pasada: 1) economía recesiva y de más que alta inflación; 2) colapso fiscal y cambiario intencional y no cíclico o fortuito; 3) sistema de relaciones macroeconómicas altamente desequilibrado; 4) grave y progresiva postración productiva, también intencional y 5) ausencia de un modelo económico alterno al ya agotado modelo chavista.

No hay acuerdo sobre ese diagnóstico nuestro; pero, cada vez son mayores los analistas que refieren aspectos mencionados en él. Con esto quiero decir que hoy hay ya un conjunto importante de opiniones y propuestas que pueden ser consideradas para las decisiones gubernamentales y de otros entes del Estado.

Por el camino comunista (adornado y moteado, pero comunista) no parece ser la solución. Sigue habiendo propuestas en esa vía. Por ejemplo, el destacado concierto de sandez del Diputado Jesús Faría sobre el problema inflacionario y las funciones de la autoridad monetaria. O la persistencia de Maduro -parece que abandonada- en creer que el mercado petrolero mundial obedece a sus designios.

Por la vía comunista, ni el delicado problema macroeconómico ni el forzoso cambio de modelo productivo serán posibles. A menos que sea -créanme que lo he sugerido- bajo el escenario que he llamado “El Lento Émulo de China”. Pero, que exige una transformación que no se vislumbra.

O -lo saben quienes participan-, que toda esa historia de las tratativas entre Unión Europea y Cuba incluyan a Venezuela en el rol que ha venido jugando en el esquema del Foro de Sao Paulo que se ha desplegado en el país desde Chávez. En nuestro manejo de escenarios, significa pasar de “El Camino a Cuba” a “La Nueva Cuba”. O sea, una consolidación del modelo. Falta ver si resulta viable.

Vemos más probable una deriva en la cual los comunistas ceden terreno a los militares. O más exactamente, un proceso –que parece haberse iniciado- de poder creciente de los militares en la conducción gubernamental.

El juego –las escaramuzas entre sectores del maridaje en el poder- está en pleno desarrollo. En varias esferas, no solo la económica. En lo económico, habrá que ver lo que sucede y se produce con la actual gira del Vicepresidente para el Área Económica por China, Rusia e Irán y el lobby de algunos sectores para desplazarlo de sus varias funciones.

Sobre lo primero, Maduro desaprovecha el valor de los anuncios de logros y la oportunidad de avanzar su programa de acción en los frentes necesarios. Se rumora que no hay logros importantes para lo medular del problema. Ayuda a ello que en medio de la gestión el propio Maduro anuncia la existencia de un “bloqueo financiero” contra el país, con base en el altísimo riesgo país (EMBI+) existente.

En todo caso, la carta de “acceder a financiamientos que necesitamos para superar parte de la merma del ingreso petrolero” es importante, pero no la más urgente ni necesaria. Son bocanadas de oxígeno, pero no la solución.

Y entramos en materia: en el preciso momento actual están planteados al régimen dos grandes áreas de propósitos: la recuperación del equilibrio del sistema de variables macroeconómicas y la instauración de un nuevo modelo productivo.

Como digo en artículo para otro medio, aún no publicado: “El régimen, aunque no lo perciban mis colegas –y si lo perciben, no lo dicen- está frente a una encrucijada, que, aunque resultante de su propia acción (el propio perro se mordió la cola), no se la esperaban; no la han percibido; menos, la han estudiado; y, por tanto, no saben cómo manejarla”.

Y es que el modelo económico debe transformarse. Esa transformación debe apoyarse, entonces, en el saneamiento macroeconómico y en el conjunto de decisiones que permitan un nuevo Estado y unas nuevas líneas de acción macro y microeconómicas para un país productivo (esta última, una línea ineludible, menospreciada por Francisco Rodríguez, a quien se menciona como carta de los comunistas para dotar de oxígeno a la política económica).

Lo primero –el saneamiento macroeconómico- ha sido tardío, pero relativamente manejado por los analistas. Nosotros lo estamos haciendo desde diciembre pasado. Otros, mucho más tarde, también lo han asumido.

Francisco Rodríguez peca de simplismo, introduce riesgos importantes y no considera medidas integrales. José Guerra corrige la plana a Rodríguez; pero, también se queda corto. Su keynesianismo banal le impide considerar el valor de las distorsiones fiscales en la problemática actual. Alejandro Grisanti corrige a Guerra y considera el problema del gasto; pero deja por fuera otras dimensiones del sistema. Oliveros y Villamizar, en un buen escrito sobre dolarización, manejan criterios valiosos en lo macroeconómico.

Nosotros, por meses, hemos insistido en unas diez-doce dimensiones de la problemática, para las cuales, un Programa Integral de Ajustes y Reformas que las ataca ordenadamente.

Lo otro, el replanteamiento del sector petrolero y el nuevo modelo productivo aún esperan su tratamiento y nada se ha dicho, a pesar de la urgencia.

Cartas echadas. Decisiones, anuncios y acciones para el todo, en cola. Ahí está el meollo de la situación. Los escenarios están claros. Los jugadores, también. Mientras tanto, el país se hunde. ¿Se entiende el costo que eso tiene?

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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