Alerta máxima

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Tras los últimos comicios locales, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sufrido hasta ese momento una impensada derrota, sin dudas ha acusado el fuerte golpe, propinado por las fuerzas de centroderecha. Tras los últimos comicios locales, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sufrido hasta ese momento una impensada derrota, sin dudas ha acusado el fuerte golpe, propinado por las fuerzas de centroderecha, las que se impusieron en las tres alcaldías de las principales ciudades del país, Quito, fortaleza oficialista, incluida.

Alerta máxima en los pasillos de Carondelet, sede de la administración ecuatoriana. Las fuerzas opositoras alcanzan su máxima victoria electoral desde la llegada de Rafael Correa al poder en el 2007, al conquistar las alcaldías de Quito, 1,8 millones de habitantes, y Cuenca, 712.000 habitantes (sur), y conservar la de Guayaquil con 2,3 millones de habitantes (suroeste), esta derrota es analizada como un revés político para el presidente, ya que convirtió la campaña en un plebiscito a favor de su administración.

Los ecuatorianos eligieron 221 alcaldes, 23 prefectos, 1.035 concejales municipales y 4.079 vocales de juntas rurales para un periodo que se extenderá hasta el 14 de mayo de 2019.

El proyecto político que lidera Correa, sin lugar a dudas ha perdido un bastión importantísimo, la capital, Quito, cuna de su Revolución Ciudadana, donde el candidato de la oposición Mauricio Rodas, del movimiento de derecha Suma, se impuso holgadamente al delfín oficialista Augusto Barrera, con el 58,07% de votos, frente al 39,61 % de Augusto Barrera, actual alcalde que iba por la reelección.

Por su parte el resultado en Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, con 2,3 millones de habitantes, no resultó sorpresa ya que el opositor socialcristiano Jaime Nebot, actual alcalde, concretamente ejerce la titularidad de la alcaldía desde hace 20 años en el puerto guayaquileño al frente del Partido Social Cristiano, vale destacar que Jaime Rebot acredita una alta popularidad, derrotó cómodamente a la candidata del presidente, Viviana Bonilla, a la que superó por el 24% de los votos.

En Cuenca, la tercera ciudad del país, el opositor Marcelo Cabrera logró la alcaldía con el 44,59% de los sufragios, en detrimento del actual alcalde, aspirante a la reelección, y candidato por el gobierno Paúl Granda, que obtuvo un 36,79%. En Santo Domingo de los Tsáchilas, donde también se utilizó el voto electrónico, el triunfo fue para Víctor Quirola, del partido Suma, con el 44% de las preferencias, mientras que la actual alcaldesa de gobierno Verónica Zurita tuvo 37%.

Desde las entrañas del gobernante Alianza País, admitieron el doloroso traspié sufrido.

Para Correa, perder Quito es un golpe al corazón, tomando en cuenta su implicación en la campaña. De hecho pidió licencia a la Asamblea Nacional en hasta cuatro ocasiones para acompañar a los candidatos de su partido.

Especialmente implicado estuvo en las provincias de la Amazonía Sur. Allí, el partido de Gobierno se ve obligado a que la oposición juegue débilmente ya que es zona donde se ven emplazados los proyectos mineros e hidroeléctricos que se consideran estratégicos para Ecuador. Aún cuando Alianza País lograra ratificarse como la principal fuerza política a nivel nacional, las derrotas en las tres principales ciudades, además de Manta (suroeste), el mayor puerto pesquero, han calado fondo en el propio presidente quien había construido la imagen de político invencible. Bajando a papel, el partido gobernante dejó en manos opositoras 9 de las 10 ciudades más importantes del país, ahora bien, independientemente del resultado, Alianza País, se muestra como la fuerza más votada, rápido de reflejos, tratando de achicar la cubierta, Correa, anunciará cambios en el gabinete de ministros con el objetivo de provocar una bocanada de aire fresco, reforzar el frente político oficialista, sacudido por el avance de la oposición en ciudades estratégicas, los números así lo avalan.

A su vez, oficializó mediante decreto 253, siete modificaciones en el gabinete, dejando en claro que pretende robustecer el frente político del Gobierno a los efectos de recuperar el terreno perdido en la propaganda oficialista.

Sin dejar dudas, reposiciona, al actual ministro de Turismo, Vinicio Alvarado, un experto en propaganda, a su antiguo puesto como secretario de la Administración Pública (ministro secretario de la Presidencia), cargo actualmente ocupado por Cristian Castillo Peñaherrera.

Confirmó, además, que la actual secretaria nacional de Gestión Política, Betty Tola, será reubicada, sin precisar al momento donde anclará, siendo reemplazada por la excandidata del movimiento oficialista a la alcaldía de Guayaquil, Viviana Bonilla, quien sufrió un duro traspié ante el alcalde del opositor Partido Social Cristiano, Jaime Nebot.

La actual ministra de Transporte y Obras Públicas, María de los Angeles Duarte, quien ya en diciembre pasado había presentado su renuncia por motivos personales, será reemplazada por Paola Carvajal, quien hasta el momento ejerce la dirección de la Agencia Nacional de Transporte.

Héctor Solórzano Camacho, delegado del presidente de la República ante el directorio nacional de la Comisión de Tránsito del Ecuador, en reemplazo de Paola Carvajal.

Michel Doumet Chedraui, representante del presidente de la República en el directorio de la Agencia Nacional de Tránsito, en reemplazo de Héctor Solórzano.

Omar Simon, expresidente del Consejo Nacional Electoral, pasa a ser secretario general de Presidencia en reemplazo de Glenda Soto Rubio.

El teniente coronel Rommy Vallejo es el nuevo secretario nacional de Inteligencia, en reemplazo de Pablo Romero Quezada.

Valido es recordar que Rafael Correa se encuentra inhabilitado por ley a efectos de buscar un nuevo periodo. Vaivenes políticos que soportó el Gobierno en los últimos meses parecen haber impactado negativamente en la consideración del electorado, quien a priori, se expresó en favor de la oposición a nivel alcaldías. Analistas coinciden que ante un proyecto que se declamaba imbatible, se equivocó el mensaje oficialista, señalando a esta elección como plebiscito en el cual se jugaba el «futuro y supervivencia del proyecto político», nada más errado, números fríos, no mienten, la derrota en 9 de las 10 ciudades más pobladas del país, dan respuesta al rechazo del estilo personalista y con sabor autoritario de Correa.

Como sucede a lo largo del tiempo, nada es tan inapropiado, y perjudicial para las administraciones que se adjudican imbatibilidad y eternidad, los hechos incontrastables, en algún momento, los devuelven a la realidad.

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