Una compañía de ferrys, nueva víctima de las expropiaciones de Chávez

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El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha vuelto a firmar una orden de expropiación sobre una empresa privada. Después de nacionalizar la industria del oro y expulsar a la irlandesa Smurfit Kappa de Venezuela, le ha tocado el turno a la compañía Consolidada de Ferrys (Conferry). El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha vuelto a firmar una orden de expropiación sobre una empresa privada. Después de nacionalizar la industria del oro y expulsar a la irlandesa Smurfit Kappa de Venezuela, le ha tocado el turno a la compañía Consolidada de Ferrys (Conferry).

Según anunciaba el propio mandatario, la empresa, que opera en la isla turística Margarita, al noroeste del país, en el Estado Nueva Esparta, pasará a manos del Estado venezolano por haber decaído en su funcionamiento. «Hoy (lunes) aprobé la nacionalización, la ocupación temporal y expropiación de la empresa Consolidada de Ferry», aseguró Chávez en una intervención telefónica en el canal oficial VTV.

La noticia llega apenas un mes después de que el presidente venezolano firmara la nacionalización de la industria del oro, coincidiendo con precios record de la onza, que han llegado a alcanzar los 1.900 millones de dólares, y la repatriación de las reservas internacionales en este metal a Venezuela.

Pero los motivos, en el caso de la empresa de ferrys, son diferentes. «Ya basta, eso es un desastre. Vamos a nacionalizar todo eso, vamos a poner operativos todos esos buques», afirmó el gobernante para asegurar que pondrá en marcha en las próximas semanas «un plan de recuperación» para mejorar el servicio de Conferry.

«Sabemos dónde están los ferrys dañados, arrumados por ahí. Además los precios que le cobran a la gente (…) no tienen que ver nada con los costos verdaderos», añadió.

Hay que recordar que, a inicios de septiembre, Chávez ordenó la expulsión de Venezuela de la compañía irlandesa Smurfit Kappa, que poseía 12.000 hectáreas de terrenos agrícolas en las regiones de Portuguesa y Lara. El mandatario solicitó la intervención inmediata de esas propiedades, hasta la última hectárea, alegando que “esa tierra no es para forestal y menos para ese tipo de árboles”.

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