Santiago Fernández Valbuena, el nuevo jefe de Telefónica en Latinoamérica

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En la nueva estrategia planteada por Telefónica para la próxima década, Latinoamérica tiene, como ahora, un papel protagonista. Quizá por eso, César Alierta ha elegido para liderar esta etapa decisiva en el subcontinente a Santiago Fernández Valbuena, uno de los hombres en quién más confía. El mismo con quién ha contado en múltiples ocasiones para la resolución de situaciones comprometidas o la consecución de retos aparentemente imposibles que, este ejecutivo, ha afrontado con éxito en todas las ocasiones. En la nueva estrategia planteada por Telefónica para la próxima década, Latinoamérica tiene, como ahora, un papel protagonista. Quizá por eso, César Alierta ha elegido para liderar esta etapa decisiva en el subcontinente a Santiago Fernández Valbuena, uno de los hombres en quién más confía. El mismo con quién ha contado en múltiples ocasiones para la resolución de situaciones comprometidas o la consecución de retos aparentemente imposibles que, este ejecutivo, ha afrontado con éxito en todas las ocasiones.

Fernández Valbuena era hasta ahora, director general de Estrategia, Finanzas y Desarrollo de Telefónica y a partir de hoy será el nuevo encargado de las operaciones de la empresa española en América Latina. Así lo ha determinado la cúpula directiva de la operadora de telefonía, que ha anunciado los cambios más profundos de su organización y estructura desde la llegada de César Alierta a la presidencia en el año 2000.

La compañía, que hasta ahora estaba estructurada en tres grandes áreas geográficas (España, Europa y Latinoamérica), simplificará esta división en sólo dos: el mercado latinoamericano y el europeo. Fernández Valbuena se situará al frente de los negocios en Latinoamérica, el mercado con mayor potencial del grupo y donde la operadora ha centrado la mayor parte de sus esperanzas de crecimiento para los próximos años.

Sobre todo en Brasil, donde la compañía adquirió el año pasado la operadora Vivo, convirtiéndose así en el líder de la telefonía móvil del país. Este cambio supondrá la incorporación de Ángel Vilá al comité ejecutivo como nuevo director general de Finanzas y Desarrollo Corporativo.

Alierta trabajó por primera vez con Fernández Valbuena en 1989, en Beta Capital, la sociedad de valores que había fundado el primero, cuando el sector bursátil español se enfrentaba a uno de los cambios más profundos de su historia. Fernández era entonces un joven profesor de la Universidad de Murcia que acababa de obtener una plaza en la Comisión de Asuntos Monetarios de la Unión Europea tras aprobar la correspondiente oposición.

Sin embargo, no llegó a viajar a Bruselas. Antes de hacerlo aceptó la oferta del actual presidente de Telefónica para dirigir el servicio de análisis del ‘broker’. Al profesor universitario le atraía la oferta. Tenía que ‘inventar’ modelos macroeconómicos para la casa y presentárselos a los clientes. Esta última faceta junto con el hecho de poder contrastar sus teorías con el funcionamiento de la economía real resultaron decisivas para que Bruselas perdiera a un gran técnico de cuya capacidad ha podido aprovecharse Telefónica a lo largo, de momento, de una década.

Y todo gracias a un ‘head hunter’ que entendió que el perfil de Fernández Valbuena se adaptaba a lo que Alierta buscaba para Beta a finales de la década de los 80. Quizá por su estancia de tres años en la Northeanster University, donde se doctoró, por el hecho de que hablase correctamente inglés, alemán y algo de ruso o por el doctorado que también consiguió en la Universidad Complutense de Madrid.

Unos galardones poco habituales en un joven de clase media, nacido en Madrid y criado en la popular barriada de Carabanchel que tuvo que trabajar en Boston para costearse los estudios.

Su primera colaboración con Alierta fue intensa. Se produjo durante un lustro complicado en los mercados financieros e incluyó una reestructuración de la compañía en la que el presidente de Beta, convirtió a su flamante jefe de analistas en responsable de mercados.

De allí se fue en 1994 a la filial española del banco francés Societe Generale como director general de la división de Mercados Financieros. Allí pasó tres años, hasta que le ofrecieron el cargo de consejero delegado en Fonditel, la gestora de pensiones de los empleados de Telefónica que era, y aún es, el mayor fondo de pensiones de España. Y de allí pasaría a ocupar el cargo de director financiero en la operadora cuando, en 2000, César Alierta llegó a la presidencia.

Su antiguo jefe se acordó de él entonces, para encargarle el diseño de las distintas operaciones financieras con las que, en los últimos diez años, Telefónica ha constituido, con espectaculares adquisiciones, su nuevo perfil, con negocios en todo el mundo y un liderazgo notable en Latinoamérica, el área de máximo crecimiento del grupo de la que Valbuena pasará a encargarse ahora.

Un nuevo desafío para este hombre, gran conversador, espontáneo y riguroso, inclasificable en lo político, pero con gran sensibilidad social que se considera a si mismo un producto de la transición española y asegura que la afición por los libros y los idiomas se la debe a su padre, un bibliotecario cordobés que decidió mudarse al extrarradio madrileño para que su familia prosperase.

La reestructuación anunciada hoy por Telefónica también afecta al antiguo responsable de Latinoamérica, José María Álvarez-Pallete, responsable hasta ahora de Latinoamérica, quién dirigirá las operaciones en la región Europa, área en la que se integrará España. Este mercado supone más de la mitad de los ingresos, aunque el Reino Unido, Alemania, España y el resto de los países que lo componen son mercados maduros, con duraa competencia y penetración de servicios por lo que el crecimiento es, aparentemente, mucho más limitado que el de los países emergentes.

Además, se crearán dos nuevas áreas, Telefónica Digital, que incluirá las actividades más innovadoras del grupo; y la unidad operativa de Recursos Globales. Con sede central en Londres y sedes regionales en Madrid, Sao Paulo, Silicon Valley y lugares estratégicos de Asia, la misión de la primera consistirá en afianzar el papel de Telefónica en el mundo digital y aprovechar todas las oportunidades de crecimiento de este entorno, acelerando la innovación, ampliando y reforzando la cartera de productos y servicios y maximizando las ventajas de su cartera de clientes.

Esta unidad nace con una dotación de 2.500 profesionales de alta cualificación, provenientes del área de nuevos servicios globales de Telefónica (verticales), Terra, Tuenti, Jajah, Telefónica I+D y Media Networks, entre otras. Al frente de la misma se sitúa el hasta ahora responsable de los negocios en Europa, Mathew Key.

Mientras tanto, la unidad operativa de Recursos Globales buscará garantizar la rentabilidad y sostenibilidad de los negocios, aprovechando y extrayendo los beneficios de la escala, además de acelerar la transformación hacia una Compañía íntegramente global. La unidad será dirigida por Guillermo Ansaldo, quien se responsabilizaba hasta el momento de las operaciones en España.

Esta nueva organización girará en torno a un comité ejecutivo de nueve miembros, que contará con el apoyo de un comité de transformación, al que se unirán los principales directivos de la sociedad. El nuevo esquema organizativo surge tras un amplio debate estratégico, propiciado por el presidente de Telefónica, en el que ha participado durante los últimos meses un amplio número de ejecutivos.

Fruto de ese proceso, la compañía se ha marcado nuevos retos, que, con la aprobación de la comisión delegada del consejo de administración, tienen hoy su traducción efectiva en esta nueva estructura organizativa y serán la referencia sobre la que pivotará la estrategia y los objetivos a medio plazo de Telefónica.

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