Nuevo escándalo en Portugal: las empresas públicas pierden 3.000 millones de euros por inversiones arriesgadas

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La opinión pública portuguesa se irá a dormir este lunes con una nueva mala noticia: las empresas públicas del país han perdido, en su conjunto, un mínimo de 3.000 millones de euros por culpa de haberse introducido en el arriesgado mercado de los productos derivados. La opinión pública portuguesa se irá a dormir este lunes con una nueva mala noticia: las empresas públicas del país han perdido, en su conjunto, un mínimo de 3.000 millones de euros por culpa de haberse introducido en el arriesgado mercado de los productos derivados.

El escándalo ha alcanzado proporciones preocupantes. Por lo que ha publicado el diario portugués Público y el Expresso, hay una quincena de empresas públicas involucradas –entre las que destacan el Metro de Lisboa, Metro do Porto y la aerolínea TAP- y dos secretarios de Estado –el de Defensa y el de Administración Interna- que ya han perdido su cargo.

Al parecer, las adquisiciones de estos productos derivados –que no están regulados y que ya han protagonizado enormes agujeros durante la crisis financiera- comenzaron a principios de la pasada década. Los bancos que los colocaron parecen ser todos extranjeros. De momento se conocen tres nombres: los estadounidenses Morgan Stanley y Merrill Lynch, y el británico Barclays.

Hay muchos tipos de derivados. La mayoría están destinados a alimentar la industria financiera de alto riesgo, y su tenedor, aunque teóricamente los utiliza para asegurarse contra la quiebra de otro producto, no puede escapar a la constante especulación que sufren. Hace unos meses el diario The New York Times destapó que el banco JP Morgan Chase tenía un agujero de varios miles de millones de dólares tras haber cerrado varias operaciones con derivados.

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