Merkel y Sarkozy impulsan un impuesto financiero en la Eurozona

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Si la Unión Europea no está dispuesta a implantar un impuesto financiero (más conocido como tasa Tobin), dará lo mismo porque la zona del euro saldrá adelante con él de la mano de Francia y Alemania. Esa es una de las conclusiones que ha dejado el primer encuentro del año entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Si la Unión Europea no está dispuesta a implantar un impuesto financiero (más conocido como tasa Tobin), dará lo mismo porque la zona del euro saldrá adelante con él de la mano de Francia y Alemania. Esa es una de las conclusiones que ha dejado el primer encuentro del año entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Preguntado sobre esta tasa por los periodistas tras la reunión, Sarkozy ha respondido que «si estamos donde estamos es por la liberalización escandalosa de las finanzas. Si nosotros no damos ejemplo nadie lo hará». Merkel, por su parte, se ha mostrado también a favor de dicha tasa, aunque como tampoco lo ha hecho su homólogo, no ha concretado ninguna medida y lo ha postergado todo a la reunión del 30 de enero.

El presidente galo ya adelantó el pasado viernes que antes de las elecciones presidenciales francesas, que se celebrarán el próximo mes de abril, el país impulsaría un impuesto financiero. La intención de Sarkozy es implantarlo en los Veintisiete. De no poder hacerlo en el marco de la UE por la resistencia británica a dicha tasa, la norma se aplicará a la zona del euro. Y si el proceso tarda mucho, Francia saldrá adelante en solitario con el impuesto para dar ejemplo.

Esta declaración de intenciones le ha servido a Sarkozy para que el lobby financiero francés, representado por el grupo Paris Europlace (entre cuyos miembros están todos los grandes bancos galos a excepción de BNP Paribas), haya puesto el grito en el cielo al asegurar que si Francia aprueba este impuesto por su cuenta París perderá gran parte de su relevancia en el entramado financiero internacional.

Por su parte, el primer ministro británico, el también conservador David Cameron, utilizó las declaraciones de Sarkozy el viernes para reafirmar su postura de que Londres bloqueará cualquier intento de Bruselas por imponer la tasa Tobin en suelo británico. En declaraciones a la cadena BBC, Cameron aseguró que los franceses podían tomar las decisiones que quisiesen, pero que éstas no necesariamente iban a involucrar a los británicos.

La Comisión Europea (CE) realizó un estudio el pasado mes de septiembre en el que aseguró que la tasa Tobin lograría recaudar 37.000 millones de euros anuales en el marco de los Veintisiete. Una cifra que supone menos de la mitad de lo que costó el rescate a Portugal (78.000 millones de euros). Si se tiene en cuenta que Londres -la mayor plaza financiera del Viejo Continente- no va a suscribir esta normativa, la recaudación final caerá sustancialmente por debajo de la cifra estimada.

Una portavoz del comisario de Asuntos Fiscales de la CE ha reconocido a EL BOLETÍN que el estudio realizado no comprendía la recaudación en la zona del euro por si acaso alguno de los países ajenos a la moneda comunitaria, como es el caso del Reino Unido, no firmaba el documento. A la vista de los acontecimientos, el optimismo de Bruselas era infundado.

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