Lula encuentra problemas para que el Tesoro de Brasil coloque deuda soberana en reales

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Nadie está libre de la sombra de la sospecha. Ni siquiera el Brasil de Lula Da Silva que aún, desde muchos ángulos es, junto a China, el polo regional emergente del siglo recién iniciado. Pero, para los compradores de deuda soberana en reales, ese brillo es cosa del pasado. La crisis griega, con su consiguiente dosis de aversión al riesgo, también parece haber llegado hasta plazas financieras tan alejadas del epicentro del terremoto como Río de Janeiro o Sao Paulo. Nadie está libre de la sombra de la sospecha. Ni siquiera el Brasil de Lula Da Silva que aún, desde muchos ángulos es, junto a China, el polo regional emergente del siglo recién iniciado. Pero, para los compradores de deuda soberana en reales, ese brillo es cosa del pasado. La crisis griega, con su consiguiente dosis de aversión al riesgo también parece haber llegado hasta plazas financieras tan alejadas del epicentro del terremoto como Río de Janeiro o Sao Paulo.

El Tesoro brasileño cerró el pasado mes de mayo con las peores cifras de los últimos 17 periodos de 30 días. Y, con un precio a pagar que ha elevado sustancialmente los costes de emisión.

Más aún, según los datos recopilados por la agencia Bloomberg, en la última semana del pasado mes la captación de capital se redujo sustancialmente hasta situarse en 12.500 millones de reales (5.581 millones de euros) sólo dos tercios del capital previsto que ascendía a 18.600 millones de reales (8.305 millones de euros) y menos de la mitad de los 26.900 millones de reales que se captaban por término medio en los primeros cuatro meses (12.011 millones de euros).

Pero eso no fue todo, el 30 de mayo, el Tesoro brasileño se abstuvo de colocar dos emisiones a diez años al no recibir ofertas en la subasta que pudieran considerar aceptables.

Por el momento, la lucha con los especuladores se ha saldado en tablas, el día de la colocación fallida, la rentabilidad de la deuda a diez años en los mercados secundarios se situó en el 13,12%, pero después, cayó más de 70 puntos básicos hasta quedar situada en el entorno del 12,60% en el que se ha movido desde entonces. Pero, los responsables de la financiación del estado brasileño no se confían. Creen que puede ser sólo una tregua. Por eso han optado por reducir sus emisiones de deuda.

Sin embargo, algunos expertos discrepan, creen que la salida de Lula de la presidencia tendrá un coste mayor que el que se deriva del momento actual de turbulencias. Gane quien gane, tanto sí es Dilma Rousseff, a quien el actual mandatario ha ungido con su apoyo, o sí es José Serra, en teoría más amable con el mundo financiero.

El Tesoro brasileño debe cumplir con unos vencimientos de 50.400 millones de reales (22.505 millones de euros) en este mes de junio. Pero no buscara la refinanciación de todo este volumen. Sólo emitirá bonos de distintos plazos por un valor de 45.000 millones de reales (20.100 millones de euros) y cubrirá el resto de la cantidad con sus reservas. Las autoridades económicas del país piensan que la prima de riesgo que se les aplica es excesiva y que sólo se relaciona con la volatilidad general.

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