Los operadores bursátiles apuestan porque el desencuentro entre Portugal Telecom y Telefónica se resuelva con la entrada de la operadora lusa en el capital de la brasileña Oi

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Portugal Telecom necesita encontrar la forma de volver a ponerse en contacto con Telefónica, después de que la compañía española haya retirado su oferta para controlar Vivo. El grupo que preside César Alierta ha amenazado con restringir los dividendos de la operadora brasileña e incluso ir a los tribunales para disolver Brasilcel, la sociedad conjunta que controla Vivo. Los analistas creen que PT es la que tiene más que perder con este ‘impasse’ y necesita encontrar una salida. Aunque no será fácil disolver su alianza. Portugal Telecom necesita encontrar la forma de volver a ponerse en contacto con Telefónica, después de que la compañía española haya retirado su oferta para controlar Vivo. El grupo que preside César Alierta ha amenazado con restringir los dividendos de la operadora brasileña e incluso ir a los tribunales para disolver Brasilcel, la sociedad conjunta que controla Vivo. Los analistas creen que PT es la que tiene más que perder con este ‘impasse’ y necesita encontrar una salida. Aunque no será fácil disolver su alianza.

El principal obstáculo para ello es que el acuerdo de accionistas firmado con Portugal Telecom tiene una vigencia de 25 años y su texto sólo prevé expresamente la ruptura en caso de mutuo acuerdo. No obstante, Telefónica podría buscar la manera de instar la disolución a través de un arbitraje.

Cortar el grifo de los dividendos es más sencillo porque podría aplicarse de forma unilateral. Sin los dividendos de Vivo, el flujo de caja libre de Portugal Telecom disminuiría un 20%, (según las estimaciones de Berstein) lo que obligaría al grupo a revisar su política de retribución a los accionistas. Según afirma la agencia Dow Jones, Portugal Telecom ahora desea vender Vivo porque reconoce su deber con los accionistas (votaron la venta el 30 de junio pero el Estado la bloqueó con su ‘acción de oro’).

Sin embargo, necesita el apoyo de Lisboa. El Gobierno busca garantías de que Portugal Telecom reinvertirá el efectivo en nuevas oportunidades de crecimiento, particularmente en Brasil (como una posible entrada en el capital de Oi), y mantendrá su calidad de actor internacional significativo.

En este escenario, el mercado confía en que las negociaciones regresen. El valor de las acciones de la operadora lusa aún es un 12% superior al precio al que cotizaban antes de la primera oferta (a principios de mayo). Hoy, sus títulos llegaron a revalorizarse al inicio de la sesión un 4%.

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