Los huelguistas de Puerto Gaitán levantan el paro tras una jornada de violencia

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El campo petrolero de Rubiales, el más grande de Colombia, ha vivido una jornada de huelga y violencia de sus 10.000 trabajadores, que protestan contra los despidos de varios centenares de compañeros de una subcontrata de la empresa Cepsa (controlada por un fondo de Abu Dhabi) y las malas condiciones en que, denuncian, desarrollan su trabajo. El campo se encuentra bajo explotación principal de las petroleras Pacific Rubiales Energy, de Canadá, y Ecopetrol, de Colombia. El campo petrolero de Rubiales, el más grande de Colombia, ha vivido una jornada de huelga y violencia de sus 10.000 trabajadores, que protestan contra los despidos de varios centenares de compañeros de una subcontrata de la empresa Cepsa (controlada por un fondo de Abu Dhabi) y las malas condiciones en que, denuncian, desarrollan su trabajo. El campo se encuentra bajo explotación principal de las petroleras Pacific Rubiales Energy, de Canadá, y Ecopetrol, de Colombia.

El conflicto ha estallado en la localidad de Puerto Gaitán, al este del país. El vicepresidente del Estado, Angelino Garzón, ha mediado entre los trabajadores y los empresarios y ha logrado que se retome el diálogo.

Según informan medios locales, los disturbios desatados entre huelguistas y las fuerzas antidisturbios del Estado han dejado al menos seis heridos y siete vehículos incendiados. Portavoces sindicales han denunciado que los agentes del orden, del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), desplazados hasta el lugar por el gobierno de Juan Manuel Santos han aplicado una excesiva dureza contra los trabajadores. La violencia se desató después de que 1.100 empleados de la colombiana Montajes JM S.A., contratista de Cepcolsa, filial de Cepsa, fueran despedidos después de reclamar mejoras en sus condiciones de trabajo. El Gobierno colombiano ha cargado duramente contra la empresa por esa decisión, y no ha ocultado su desagrado.

Sin embargo, los 10.000 trabajadores puestos en huelga en solidaridad con sus compañeros también denuncian que las empresas les niegan una situación digna de trabajo, que no están afiliados a la seguridad social o que no cuentan con higiene en los campamentos en que se alojan. Además, denuncian que se les obliga a trabajar más de ocho horas al día y a firmar contratos temporales que se renuevan cada 28 días. La población de la zona, que exige más inversión en infraestructuras como carreteras, se ha unido a los huelguistas.

Tras una jornada de suma tensión, el vicepresidente del Estado, el antiguo sindicalista Angelino Garzón, ha intercedido entre las dos partes, trabajadores y empresas, y ha logrado que los huelguistas levantaran la huelga y aceptaran iniciar un proceso de diálogo. El paro ha tenido un fuerte impacto sobre la producción de petróleo del campo Rubiales. La industria petrolera en Colombia se encuentra en un proceso ascendente en los últimos años.

Esta situación se produce justo en el momento en el que la petrolera Cepsa, controlada por un fondo de Abu Dhabi, tenía previsto aumentar sus planes de exploración y producción. Además, el Gobierno colombiano acababa de invitar a empresarios españoles del sector de la construcción a invertir en un paquete de licitaciones para obras de infraestructura que el país andino presentará a concurso próximamente y que está valorado en unos 1.200 millones de dólares (852 millones de euros). Quizá el ataque a la firma española perjudique a esta “hermandad empresarial” que tienen ambos países.

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