Latinoamérica, la única región del mundo sin votos individuales en el FMI

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Elena Salgado ha reconocido hoy que España votará por Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, para la presidencia del FMI porque no tiene otra opción. La ministra de Economía española ha recordado que su país, pese a que preferiría dar su apoyo a Christine Lagarde (la candidata europea para el cargo), comparte silla y voto con México, por lo que deben consensuar su preferencia. Elena Salgado ha reconocido hoy que España votará por Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, para la presidencia del FMI porque no tiene otra opción. La ministra de Economía española ha recordado que su país, pese a que preferiría dar su apoyo a Christine Lagarde (la candidata europea para el cargo), comparte silla y voto con México, por lo que deben consensuar su preferencia.

De los 24 puestos de decisión que conforman el Consejo Ejecutivo del FMI, ninguno está ocupado, de manera individual, por un país de América Latina. Aunque cualquier analista reconoce el peso económico creciente del subcontinente en el mundo, por el momento, tanto Brasil como México, las principales potencias, deben compartir su asiento con otros países. La candidatura de Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, a la presidencia de la institución y la resistencia del gigante amazónico para dar su apoyo Christine Lagarde para dicho puesto, buscan generar una corriente de opinión que haga cambiar esta situación.

EEUU, Francia, Alemania, Japón, Reino Unido, Arabia Saudí, Rusia y China son los únicos que cuentan con un asiento cada uno. Brasil, la octava economía del mundo, comparte asiento con Colombia, Panamá, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Ecuador, Guyana, Haití y Surinám. El país gobernado por Dilma Rousseff es la principal portavoz de los países BRIC en su petición de cambios estructurales en la institución. Solicitan que los países emergentes, que han incrementado su aportación al FMI de una manera cuantiosa, tengan más poder de decisión. El poder de decisión del grupo encabezado por Brasil tiene un peso de apenas el 2,79% en la junta.

En el caso de México, comparte asiento con Venezuela, España, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Solo con la suma de los PIBs de os tres primeros países sobrepasarían el de Francia. Sin embargo, deben consensuar sus decisiones con las economías más pequeñas del resto de países. Tal vez porque esta situación resulta insostenible para México y España, el país azteca ha presentado su propio candidato a presidir el FMI, un candidato que hoy ha recibido el apoyo de España pero con matices.

Elena Salgado ha reconocido hoy que España votará por Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, para la presidencia porque no tiene otra opción. La ministra de Economía española ha recordado que su país, pese a que preferiría dar su apoyo a Christine Lagarde, comparte silla y voto con México, por lo que deben consensuar su preferencia.

México ejerce la dirección del asiento a través de Carlos Perez-Verdia. España y México tienen prácticamente el mismo peso y su opinión, junto a la venezolana, deben decidir finalmente el signo de su voto. En esta situación, Salgado entiende que el voto de la silla que ocupa España irá a parar a Carstens. Sin embargo, la vicepresidenta española ha hecho un guiño a la Unión Europea (UE) al recordar que «hay que distinguir lo que es nuestro voto en esta primera fase, si sigue habiendo un candidato mexicano, de lo que es nuestra consideración de que Christine Lagarde, la ministra francesa que ya ha presentado su candidatura, es una excelente candidata y es quien nos gustaría que ocupara la posición de directora gerente del FMI».

Todo parece indicar que el candidato mexicano no tiene intención de abandonar la carrera hacia la presidencia de la institución. No en vano, tras visitar ayer Madrid para exponer su plan a invitación de la Fundación Aspen, hoy ha asegurado ser el candidato idóneo para el FMI en un contexto de crisis económica como la actual. Por el contrario, su contrincante mantiene a su vez la agenda.

Christine Lagarde se encuentra hoy en Brasil, en la primera etapa de un viaje conciliatorio con las potencias económicas emergentes que le llevará a la India, Rusia, China y Arabia Saudita. Pretende convencer a quienes han mostrado una postura más enconada contra su nombramiento, no tanto por sus capacidades para el cargo como por ser la candidata europea. Pese a que todo hace indicar que Lagarde será finalmente nombrada presidenta del FMI, los países BRIC parecen dispuestos a reclamar un mayor protagonismo en la institución, que podría verse reflejado en una reforma de la misma con la ministra de economía francesa en el cargo de presidencia.

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