La elección de Río 2016 impulsa a Lula y a la economía local de forma paralela

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La elección de Río de Janeiro como ciudad olímpica para el año 2016 ha supuesto, además de unas perspectivas económicas altamente favorables para el país, la consolidación de Luiz Inacio Lula da Silva como uno de los líderes mundiales más carismáticos del globo, que ha llevado al país a una bonanza económica difícil de imaginar hace algunos años. Según varios analistas, Río 2016 podrían traer al país latinoamericano 50.000 millones de dólares a largo plazo. La elección de Río de Janeiro como ciudad olímpica para el año 2016 ha supuesto, además de unas perspectivas económicas altamente favorables para el país, la consolidación de Luiz Inacio Lula da Silva como uno de los líderes mundiales más carismáticos del globo, que ha llevado al país a una bonanza económica difícil de imaginar hace algunos años. Según varios analistas, Río 2016 podrían traer al país latinoamericano 50.000 millones de dólares a largo plazo.

Las Olimpiadas, además de suponer un triunfo personal de Lula y un triunfo deportivo para Latinoamérica en general, también dejan ver una vez más la importancia geopolítica y económica que está perfilando la nación carioca de cara al futuro más inmediato.

El propio Lula ha afirmado, durante su gira por la Unión Europea, que la economía brasileña se situará «entre las cinco o las seis mayores economías del mundo» en 2016, el año de los Juegos. Lo cierto es que, a pesar de la euforia del momento, las cifras y los informes de los analistas avalan la visión optimista del mandatario brasileño.

La firma Credit Suisse, con oficina en Sao Paulo, elaboró un informe titulado «¿Quién llegará al podium en Río 2016?» en el que afirman que las inversiones alcanzarán los 50.000 millones de dólares. Además, el hecho de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) concediese más peso a Brasil dentro del organismo hace unos días demuestra el potencial carioca. De hecho, varios medios locales afirmaron que Lula se plantea prestar 10.000 millones de dólares a la entidad multilateral.

La popularidad de Lula, por lo tanto, parece ir directamente ligada a la evolución económica del país que preside. Sin duda la elección de Río de Janeiro como anfitriona de los Juegos Olímpicos ha vuelto a poner de manifiesto este paralelismo.

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