La cara y la cruz de la minería boliviana: el litio y el estaño

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La minería boliviana está viviendo un clima muy diferente en función del mineral que se hable. Por un lado el litio vive uno de sus momentos más dulces, con la reciente inauguración de una importante factoría, mientras el sector del estaño vive inmerso en una gran tensión por las reivindicaciones de los trabajadores que lo explotan. La minería boliviana está viviendo un clima muy diferente en función del mineral que se hable. Por un lado el litio vive uno de sus momentos más dulces, con la reciente inauguración de una importante factoría, mientras el sector del estaño vive inmerso en una gran tensión por las reivindicaciones de los trabajadores que lo explotan.

En los últimos días, el presidente boliviano, Evo Morales, ha inaugurado una planta de cloruro de potasio en el salar de Uyuni para extraer cloruro de potasio, como parte de la industrialización necesaria para la extracción del litio a gran escala.

Esta mina, que ha costado 18 millones de dólares (14,6 millones de euros), permitirá que a finales de año se acabe construyendo otra específicamente de litio. Pero de momento aportará cloruro de potasio, un elemento imprescindible para la elaboración de fertilizantes, que utilizan en Brasil o en Venezuela.

El sector del estaño, en cambio, está sufriendo las disputas por el control del rico yacimiento de Colquirim en la provincia de Inquisivi, por dos grupos, la Cooperativa 26 de febrero y la Corporación Minera de Boliva (Comibol).

En los últimos días, ambos colectivos han tenido complicados enfrentamientos violentos, en los que ha habido diversos heridos y una docena de detenidos por la policía. Los líderes sindicales, temen que se sigan produciendo estos ataques por la tensión y el nerviosismo que hay entre ambos grupos de trabajadores.

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