Italia y Francia se desmarcan de Alemania en la crisis del euro

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Nicolas Sarkozy, presidente francés y Mario Monti, primer ministro italiano, líderes de la segunda y la tercera potencia de la zona del euro, se han desmarcado de la canciller alemana, Angela Merkel. Cada uno por sus motivos. El gobernante italiano ve que no puede llevar a cabo las reformas -exigidas por la líder alemana- sin ayudas. El mandatario galo considera, por su parte, que los mecanismos de rescate deben ser incrementados. Nicolas Sarkozy, presidente francés y Mario Monti, primer ministro italiano, líderes de la segunda y la tercera potencia de la zona del euro, se han desmarcado de la canciller alemana, Angela Merkel. Cada uno por sus motivos. El gobernante italiano ve que no puede llevar a cabo las reformas -exigidas por la líder alemana- sin ayudas. El mandatario galo considera, por su parte, que los mecanismos de rescate deben ser incrementados.

Monti lo ha dejado muy claro ante el Senado italiano este miércoles: «Los esfuerzos nacionales pueden fallar sin el apoyo de la Unión Europea (UE)». Merkel sostiene lo mismo, pero alterando el orden de los factores; no habrá apoyo de la UE sin esfuerzos nacionales. ¿El problema? Que Monti ya logró implantar hace unas semanas unas medidas de austeridad valoradas en 80.000 millones de euros, y ahora exije una solidaridad que de momento no parece llegar desde la potencia centroeuropea.

En Francia el panorama es algo distinto. Existen reformas y ajustes, pero las exigencias de París van por otros derroteros. Según han expresado recientemente los consejeros de Sarkozy, Alemania tiene que permitir que los mecanismos de rescate elaborados por Bruselas (el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilidad) incrementen su capacidad de fuego. Merkel no quiere; así como tampoco quiere los eurobonos porque dice que las ordenanzas de la moneda única impiden que un país comparta los riesgos directos que supone la deuda de otro país.

Además, en Francia existe otro factor que en Italia no: la oposición. Si bien el Gobierno de Mario Monti lleva en el poder apenas unos meses, Sarkozy se enfrenta a las elecciones generales esta primavera. Los sondeos no vaticinan un resultado prometedor para su candidatura. De hecho, todo parece indicar que será el socialista François Hollande el que asumirá la presidencia del Gobierno galo.

El discurso de Hollande persigue una Europa unida que ate en corto a los mercados financieros. Un discurso que no comparte Merkel, que cree que los mercados se aprovechan de las carencias y no que las generan; por lo tanto no serían el problema. Distanciándose de la canciller germana, Sarkozy aspira a incrementar su popularidad.

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