Carlos Slim facilita la presidencia de Sacyr y Pemex en Repsol

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Pemex ha hecho efectiva la compra del 4,6% de Repsol y ya cuenta con el 9,4%. De esta forma, sindicando sus acciones con las de Sacyr Vallehermoso, el mayor accionista de la petrolera española con el 20%, ambas empresas están más cerca de hacerse con la presidencia en detrimento de Antonio Brufau. La operación ha producido discordias políticas en España, Argentina o México, suspicacias que el hombre más rico del mundo según la Revista Forbes, Carlos Slim, ha facilitado tras dar financiamiento a Pemex para la compra. Pemex ha hecho efectiva la compra del 4,6% de Repsol y ya cuenta con el 9,4%. De esta forma, sindicando sus acciones con las de Sacyr Vallehermoso, el mayor accionista de la petrolera española con el 20%, ambas empresas están más cerca de hacerse con la presidencia en detrimento de Antonio Brufau. La operación ha producido discordias políticas en España, Argentina o México, suspicacias que el hombre más rico del mundo según la Revista Forbes, Carlos Slim, ha facilitado tras dar financiamiento a Pemex para la compra.

El coste aproximado de la operación ha ascendido a los 1.100 millones de dólares, un dinero con el que la petrolera mexicana Pemex no contaba. La operación se realizó con compras en el mercado en transacciones en las que participaron varias entidades entre las que está el grupo Inbursa, de Carlos Slim, que tiene a La Caixa -segunda accionista de Repsol- como aliada y es, a su vez, accionista de CaixaBank. El millonario mexicano, por lo tanto, juega a dos bandas.

El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, ha asegurado hoy que la operación que debe llevar a un representante de Sacyr y Pemex a la presidencia de Repsol, “garantiza la españolidad” de la empresa. Esta es, sin duda, una de la principales preocupaciones del gobierno de Rodríguez Zapatero, que no ha sido el único en mostrar sus reticencias con respecto a la operación.

También el Gobierno argentino, de la mano del ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, ha mostrado sus dudas por lo que la operación pueda provocar en YPF. El político recordaba a las partes que “tenemos el poder veto» ante cualquier cambio institucional dentro de la empresa, una especie de apoyo a Antonio Brufau que se apoyo en la defensa de los intereses argentinos dentro de la filial argentina de Repsol.

Y es que, además de los intereses políticos que también implicarían al gobierno de México, el acuerdo entre Pemex y Sacyr lleva aparejados un gran número de flecos económicos. Desde el país azteca se ha puesto estos días el acento en las dificultades crediticias por las que pasa Sacyr. Según el diario Milenio, que hace referencia a fuentes internas de Repsol, la pretensión final de la constructora española sería recoger dividendos de Repsol para evitar la bancarrota, ya que arrastra deudas por más de 16.000 millones de dólares.

A su vez, la expulsión de Antonio Brufau de la presidencia de Repsol facilitaría un mayor control de la empresa por parte de Pemex y Sacyr. Desde dentro de la petrolera se teme que, una vez cambie la situación, la nueva directiva pueda acceder a aceptar cualquier oferta de compra que pueda llegar por la petrolera. Esta posibilidad, poco viable si se tiene en cuenta la reacción del Gobierno español, solo sería posible si la oferta llega desde otra empresa española.

Brufau se encuentra en una encrucijada de difícil salida, ya que tiene cerca de un 30% del capital en contra. La Caixa, que hasta ahora ha sido su principal valedor, no podrá hacer demasiado por mantenerle en el cargo.

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