En comparación con las remesas a nivel global, América Latina resistió mejor los vientos en contra, con una diferencia positiva de más de cuatro puntos frente al crecimiento mundial del 5% (un total de 606.799 millones de euros). Este incremento es mucho más bajo que el de 2021, cuando las remesas aumentaron un 10,2%.
Atendiendo a los datos de los primeros nueve meses del año, las diferencias por países son significativas. Así, las remesas a Nicaragua aumentaron un 45%, mientras que en Colombia representan una cifra más próxima a la media, del 9%.
Entre los motivos de este aumento, el Banco Mundial apunta a una mejora en las condiciones laborales de los migrantes de América Latina en los Estados Unidos. Asimismo, las remesas recibidas por los migrantes en tránsito también contribuyeron a los fuertes flujos en México y Centroamérica.
El director global de Protección Social y Empleo del Banco Mundial, Michal Rutkowski, ha expresado que los migrantes ayudan a aliviar los mercados laborales ajustados en los países de acogida mientras mantienen a sus familias a través de las remesas.
De cara a 2023, es probable que las remesas se moderen a un crecimiento del 4,7% debido a una perspectiva económica más débil para Estados Unidos, Italia y España.
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