Human Rights Watch denuncia que los precios de la insulina en Estados Unidos «están poniendo vidas en peligro»

Diabetes

La ONG Human Rights Watch ha denunciado que los precios de la insulina en Estados Unidos «están poniendo vidas en peligro», ya que «un acceso equitativo y asequible a la insulina viola el derecho a la salud de las personas con diabetes y provoca regularmente consecuencias trágicas para muchas de ellas».

A través de un nuevo informe, la ONG resalta que «los precios exorbitados de la insulina y la inadecuada cobertura del seguro médico pueden hacer que las personas paguen altos costos de bolsillo por la insulina, contribuyendo a un racionamiento de medicamentos peligroso y potencialmente letal, obligando a las personas a renunciar a otras necesidades básicas y afectando desproporcionadamente a los grupos social y económicamente marginados».

«Las personas que necesitan insulina no deberían tener que arruinarse para sobrevivir, pero en EEUU a menudo lo hacen. Dado que EEUU no regula los precios de los medicamentos ni garantiza una cobertura adecuada de los costes de la insulina, innumerables personas que no pueden permitirse la costosa insulina no sólo ponen en peligro sus recursos económicos, sino que pagan con su salud, sus vidas y sus medios de subsistencia», ha criticado Matt McConnell, investigador de justicia económica y derechos de Human Rights Watch.

Unos 27 millones de adultos en Estados Unidos han sido diagnosticados de diabetes, y unos 8 millones utilizan uno o más tipos de insulina para regular su nivel de azúcar en sangre. Sin ella, las personas pueden experimentar un alto nivel de azúcar en sangre, o hiperglucemia, que puede dar lugar a complicaciones graves e incluso mortales.

Pero Human Rights Watch lamenta que en EEUU la forma más recetada de este fármaco, los análogos de la insulina, «puede costar más de 300 dólares (276 euros) por un solo vial, lo que fácilmente suma más de 1.000 dólares (920 euros) al mes si no tienen una cobertura de seguro médico adecuada».

La ONG ha entrevistado a 50 personas, entre ellas 31 con enfermedades crónicas, 18 de las cuales tenían diabetes insulinodependiente. Casi todas las personas insulinodependientes entrevistadas dijeron que habían racionado la insulina analógica porque «era muy cara, tomando menos medicina de la recomendada por su médico para estirar su suministro».

Human Rights Watch también ha evidenciado que los elevados gastos «pueden socavar el nivel de vida de las personas que necesitan insulina, ya que un mayor porcentaje de sus ingresos se destina a este medicamento que salva vidas en lugar de a otras necesidades básicas, como la alimentación, el alquiler y la vivienda».

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