Iniciativa ciudadana busca recuperar el río San Pedro en Ecuador.
Una iniciativa ciudadana busca descontaminar al río San Pedro, uno de los más degradados de Ecuador, donde la estela de desechos amenaza a los habitantes de sus riberas y a las mismas Islas Galápagos, explicó a la Agencia Sputnik la activista Maribel Pasquel.
«El río San Pedro en este momento está muy contaminado. Ahora mismo en el río no se puede nadar, no se puede cultivar con el agua de este río, no se puede utilizar y hay muy poca vida dentro del agua; el ecosistema está muy afectado», abundó Pasquel, coordinadora del Colectivo Rescate del Río San Pedro.
Nacido en los deshielos de los volcanes Los Illinizas (norte), a más de 5.000 metros de altura, este río atraviesa a los cantones Mejía, Rumiñahui y Quito, en la provincia de Pichincha (norte), hasta llegar al mar.
Según un estudio del Municipio de Quito, el San Pedro es el tercer río más contaminado de la ciudad.
«Los principales problemas son el agua residual doméstica que ninguno de estos tres municipios trata o descontamina, entonces las mismas empresas municipales de agua y el alcantarillado tienen dirigidos sus colectores, sus interceptores hacia quebradas y ríos de los tres cantones», anotó.
También se registran otras complejidades añadidas, como la construcciones en sus márgenes, que han causado la pérdida de la vegetación nativa; además de la contaminación por aguas residuales, plásticos, cauchos, textiles y desechos industriales.
Este caudal se une al río Machángara y al Chiche y unidos ambos se convierten en el río Guayllabamba, que fluye hacia el océano Pacífico, y se va contaminando a medida que las poblaciones locales interactúan con sus aguas.
En un tramo atraviesa a la reserva del Chocó Andino, luego avanza hacia las provincias de Imbabura (norte) y finalmente hacia la provincia de Esmeraldas (noroeste).
El Guayllabamba se une el río Blanco y se transforma el río Esmeraldas, y finalmente sus aguas desembocan en el océano Pacífico, donde el peligro se torna mayor para el territorio insular ecuatoriano.
«Allí se une a las corrientes llevando esta contaminación tanto en el agua como arrastrando la basura hacia el mar en general y lógicamente hacia las Islas Galápagos por las corrientes», dijo Pasquel al señalar la urgencia de la conservación del San Pedro.
En 2021 se creó el colectivo Rescate del Río San Pedro que ha permitido la extracción de más de 18 toneladas solo de sus riberas.
«Durante estos 4 años y medio hemos hecho principalmente actividades de sensibilización y activismo ciudadano, hemos realizado más de 30 «mingas» (trabajo colectivo) recogiendo basura en las riberas, pero sobre todo llamando a la comunidad a que los días de mingas venga a mirar al río, a conocer sobre el problema y a soñar junto a nosotros en volvernos a bañar en el río», indicó.
Según relató Pasquel, el movimiento ciudadano le ha permitido el contacto con la academia y el impulso de la investigación y de la educación ambiental, además de llegar a los gobiernos locales para articular esfuerzos.
«Hemos participado en la Ordenanza «Verde-Azul (2023, Municipio de Quito), y exigido el cumplimiento de la elaboración del plan de ríos y quebradas y de microcuencas del Municipio de Quito, siempre tratando de hacer esta coordinación porque creemos que no hay manera de recuperar el río si no es entre todos», anotó.
La red de apoyo para recuperar al San Pedro se extendió con la participación de otros colectivos ciudadanos de diversos enfoques como Guayllabamba Water Keeper, Espíritu del río, la Alianza Basura Cero, el Cabildo Cívico de Quito, Minga Mundial, el Zoológico de Quito y el Programa de Aves Urbanas, entre otros aliados.
El proyecto «El Río que nos une», impulsado por el colectivo Rescate del Río San Pedro se coronó el 22 de abril, Día Mundial de la Tierra, con la firma de un pacto público entre los tres gobiernos locales de Mejía, Rumiñahui y Quito, junto al Gobierno provincial de Pichincha, así como la sociedad civil y la academia.
«Este «Pacto por el río que nos une» tiene varios puntos en los que se comprometen los firmantes, los municipios, la prefectura, la Red de Acción Académica y el Colectivo Rescate del Río San Pedro, para crear durante los próximos 6 meses mesas de trabajo y dar paso a una hoja de ruta compartida», indicó Pasquel.
Hasta ahora este colectivo ciudadano logró abrir puertas en las instancias municipales e integrarse para participar en la elaboración de ordenanzas y crear mesas de trabajo interinstitucionales.
«Encontramos que era importantísimo crear una figura de gobernanza colaborativa, compartida», anotó la ambientalista al señalar la importancia de gestionar de manera integral las cuencas hidrográficas.
Mencionó que se requería esta visión común considerando que el río no tiene fronteras, por lo cual es definitorio para propiciar su recuperación, en este caso con la participación de ocho universidades, integradas en la Red de Acción Académica por los Ríos de Quito.
«Buscamos que los tres municipios, la Prefectura y la academia se comprometan públicamente con este proceso y también podamos crear esta Red de Colaboración en la que la información y las acciones ya no estén fragmentadas», señaló.
Un documental, un sitio digital y las redes digitales también se han sumado a este objetivo.
El próximo reto es construir una gobernanza sustentable, con presupuestos, competencias y capacidad de toma de decisiones comunes, para atender la problemática del río San Pedro, lo cual se constituye en un ejemplo del activismo ambientalista ciudadano desde la Mitad del Mundo que recupera las fuentes hídricas y a la vez frena el cambio climático.
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