Luiz Inácio Lula da Silva
El proyecto, paralizado durante décadas, incluye una inversión pública de más de 3.400 millones de euros y medidas de vigilancia ambiental para reducir el impacto ecológico.
La conclusión de la BR-319 vuelve a situarse en el centro del debate político y ambiental en Brasil. La carretera es la única conexión terrestre entre Manaos y Porto Velho, dos ciudades clave del norte del país, y lleva décadas pendiente de finalizarse debido a las dificultades técnicas y a la presión de organizaciones ecologistas.
Durante una visita oficial al estado de Amazonas, Lula defendió que el proyecto combinará desarrollo económico y protección de la selva amazónica.
“Ambientalmente, será la carretera más moderna del mundo”, afirmó el mandatario brasileño, quien aseguró que el Gobierno mostrará las medidas de control ambiental a cualquier organismo internacional que cuestione el proyecto.
El Gobierno brasileño prevé finalizar antes de 2028 la concesión de la carretera BR-319 mediante una alianza público-privada con controles ambientales permanentes
La BR-319 comenzó a construirse durante la dictadura militar brasileña entre 1964 y 1985, pero gran parte del trazado quedó sin asfaltar. Actualmente solo están pavimentados los extremos de la vía, mientras que el tramo central suele quedar inutilizado por inundaciones y deterioro del terreno.
Las autoridades regionales sostienen que completar la carretera es esencial para mejorar el acceso al transporte, la sanidad y el abastecimiento de mercancías en el norte del país.
Según el Ejecutivo brasileño, ya se están ejecutando obras en el tramo comprendido entre los kilómetros 198 y 250, en la zona más cercana a Manaos, lo que ha permitido acelerar el acceso a servicios básicos para la población local.
| Datos clave de la BR-319 | Información |
|---|---|
| Longitud aproximada | 885 kilómetros |
| Ciudades conectadas | Manaos y Porto Velho |
| Inversión prevista | 20.000 millones de reales |
| Equivalente en euros | Más de 3.400 millones de euros |
| Modelo de gestión | Alianza público-privada |
| Duración de la concesión | 20 años |
| Fecha objetivo | Antes de 2028 |
El proyecto genera una fuerte oposición entre organizaciones ambientales e indígenas. Los ecologistas advierten de que las carreteras suelen convertirse en focos de expansión de la deforestación en la Amazonía al facilitar la entrada de actividades ilegales, explotaciones agrícolas y minería.
La vía atraviesa áreas protegidas, parques nacionales y territorios indígenas considerados de alto valor ecológico.
El Gobierno brasileño sostiene que el nuevo modelo incluirá herramientas de vigilancia ambiental inéditas en la región, como torres de observación, estaciones meteorológicas y un centro permanente de monitoreo y gestión de alertas.
Organizaciones ecologistas alertan de que la BR-319 podría acelerar la deforestación en áreas protegidas e indígenas de la Amazonía brasileña
El Ejecutivo de Lula prevé lanzar antes de 2028 una alianza público-privada para concluir las obras y entregar la gestión de la carretera a una empresa privada durante dos décadas.
Además del mantenimiento, la compañía concesionaria deberá asumir las tareas de control ambiental y supervisión tecnológica de la infraestructura.
La iniciativa forma parte de la estrategia del Gobierno brasileño para reforzar la conectividad del norte del país sin renunciar a los compromisos climáticos internacionales asumidos por Brasil en la protección de la Amazonía.
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