Luiz Inácio Lula da Silva
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur vuelve a estar en el centro de la agenda internacional. Lula da Silva y Ursula von der Leyen mantuvieron una conversación telefónica en la que ambos coincidieron en la importancia estratégica del pacto en el actual contexto de incertidumbre global. El presidente brasileño fue claro: los ajustes internos que discuta la UE no pueden suponer una modificación del acuerdo de asociación y comercio concluido en diciembre de 2024 tras más de dos décadas de negociaciones.
El anuncio del cierre de las negociaciones en diciembre de 2024 convirtió al Mercosur-UE en el mayor acuerdo comercial firmado por Bruselas en los últimos años. El tratado pretende abrir un mercado de más de 700 millones de consumidores y generar nuevas oportunidades para el comercio y la inversión.
Lula recordó que el éxito de este proyecto depende de que se respete lo ya acordado. En su opinión, introducir cambios desde Bruselas para apaciguar las tensiones internas en algunos Estados miembros equivaldría a una reinterpretación injustificada.
El presidente brasileño subraya que el pacto debe firmarse en la cumbre de Mercosur de finales de año, sin condicionantes añadidos
La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa mecanismos adicionales para responder a las preocupaciones del sector agroalimentario. Entre ellos destacan el refuerzo de los controles a las importaciones sensibles y un fondo de emergencia que alcanzaría hasta 1.000 millones de euros anuales para compensar a agricultores en caso de daños graves.
Von der Leyen defendió estas garantías como una herramienta necesaria para obtener el respaldo del Consejo y del Parlamento Europeo, insistiendo en que no afectan al contenido del acuerdo, sino al modo en que la UE aplicará internamente las medidas de control.
Bruselas asegura que las salvaguardas solo operan en el marco interno de la UE y no alteran la letra del acuerdo Mercosur-UE
Aunque el bloque comunitario trabaja para aprobar el texto antes de fin de año, el proceso no está exento de obstáculos. Francia sigue siendo el país más crítico, por su temor a la competencia en el sector agrícola, aunque carece de una minoría de bloqueo para frenar el pacto. Otros Estados miembros, como Alemania y España, apoyan la firma como un paso clave para reforzar la autonomía estratégica de la UE en un escenario de tensiones comerciales globales.
La Comisión Europea espera que el acuerdo entre en vigor de forma interina a comienzos de 2026, tras superar los trámites legislativos
| Aspecto | Detalles principales |
|---|---|
| Fecha de cierre de negociación | Diciembre de 2024 |
| Mercados implicados | Más de 700 millones de consumidores |
| Salvaguardas UE | Fondo de emergencia 1.000 millones de euros, control de importaciones agroalimentarias |
| Ratificación prevista | 2025 |
| Entrada en vigor interina | Inicio de 2026 |
El pulso entre Brasil y la Unión Europea refleja la tensión entre la necesidad de consolidar un acuerdo histórico y la presión interna que afronta Bruselas para proteger a su sector agrícola. Lula da Silva defiende que el pacto se firme en los términos cerrados el año pasado, mientras que la Comisión Europea busca fórmulas para asegurar el respaldo político interno. El desenlace se conocerá en la cumbre de Mercosur prevista en Brasil a finales de 2025, donde ambas partes esperan rubricar un tratado llamado a redefinir las relaciones transatlánticas.
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