ARGENTINA

La producción y el consumo de carne en Argentina firman uno de sus peores arranques en 47 años

La foto del sector cárnico argentino en el arranque de 2026 deja un doble deterioro: cae la actividad industrial y se enfría la demanda doméstica. El informe de CICCRA sostiene que la cadena vacuna atraviesa una de sus crisis más severas de actividad, con menos faena, menos producción disponible para el mercado interno y un consumo que sigue en niveles históricamente bajos.

La industria frigorífica argentina encadena un inicio de año marcado por menos faena, menos producción y un consumidor más golpeado por los precios

Producción y consumo, en retroceso

La cámara empresarial explicó que entre enero y febrero la producción total de carne vacuna retrocedió un 9,1% frente al mismo periodo de 2025. Al mismo tiempo, el consumo por habitante descendió hasta 47,3 kilos anuales, una cifra que refleja la pérdida de poder de compra de los hogares y el encarecimiento de los cortes en carnicerías y supermercados.

El deterioro del consumo no llega solo. De acuerdo con CICCRA, el sector arrastra el impacto acumulado de las sequías y las inundaciones registradas entre 2021 y 2025, un proceso que aceleró la liquidación de hacienda y redujo el stock de madres. Esa menor disponibilidad empujó el valor del animal en pie hasta su nivel más alto en quince años y limitó la capacidad de recuperación de la oferta.

Indicador del primer bimestre de 2026 Variación
Producción total de carne vacuna -9,1%
Consumo per cápita -13,8%
Consumo per cápita anualizado 47,3 kilos
Participación de hembras en la faena 48%
Exportaciones en volumen y divisas +47,6%

La faena de hembras agrava la tensión ganadera

Uno de los datos que más preocupa al sector es que las hembras representaron el 48% de la faena total. Para CICCRA, este porcentaje compromete la reposición futura del rodeo nacional, porque reduce la capacidad de recomposición del stock en un momento en el que la ganadería ya llega debilitada por varios ciclos climáticos adversos.

Ese factor productivo añade incertidumbre a los próximos meses. Con menos animales disponibles y precios del ganado en niveles elevados, la industria frigorífica afronta un escenario de costes altos y oferta ajustada, justo cuando el mercado doméstico no logra absorber nuevas subidas con facilidad.

El alza de la faena de hembras y la pérdida de stock complican la recuperación del rodeo y elevan la tensión sobre la oferta futura

Más exportaciones y menos alivio para el mercado interno

Pese a la menor disponibilidad de carne, el negocio exterior avanzó con fuerza. CICCRA destacó que las exportaciones crecieron un 47,6% en volumen y divisas, apoyadas en una mejora del 30% en el precio internacional por tonelada y en una mayor demanda de mercados como EEUU e Israel, que compensaron la desaceleración de China.

Ese mayor dinamismo exportador convive con una demanda interna debilitada. La combinación de precios más altos y menor poder adquisitivo ha reducido las compras de carne vacuna en el mercado doméstico, mientras el sector observa también un aumento de las importaciones favorecido por la apreciación cambiaria y la desregulación económica impulsada por el Gobierno argentino.

Precios al alza en los cortes populares

La presión sobre el bolsillo volvió a sentirse en febrero. Las carnes y derivados aumentaron más de un 7% mensual, con especial intensidad en cortes de alta rotación como paleta, cuadril y nalga, en un contexto en el que además el pollo entero avanzó a mayor velocidad que la carne vacuna. El propio INDEC ya venía señalando a carnes y derivados como uno de los motores de la inflación alimentaria a comienzos de 2026.

La subida de precios explica buena parte del ajuste del consumo. El mercado argentino, históricamente muy vinculado a la carne vacuna, se enfrenta así a una nueva pérdida de acceso en los hogares justo cuando la producción ofrece menos margen y el frente exportador gana atractivo.

La carne sube en el mostrador, el consumo cae y el negocio exterior gana peso dentro de un mercado cada vez más tensionado

Un arranque de año con señales de alarma

El primer bimestre deja así una señal de alarma para toda la cadena bovina argentina. La caída simultánea de producción, consumo y capacidad de reposición del rodeo dibuja un escenario frágil para 2026, con el agravante de que el negocio exportador absorbe una parte creciente de la oferta disponible. CICCRA resume este inicio de ejercicio como uno de los más débiles en casi medio siglo, una referencia que refleja hasta qué punto el sector considera excepcional la magnitud del deterioro.

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La producción y el consumo de carne en Argentina firman uno de sus peores arranques en 47 años

Olivia Wagner

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