EL NUEVO MODO

Metáfora para el cambio

¿Cómo surge la Economía Política de la Transición a la Democracia y el Mercado? Al principio, fue el interés por la economía como medio para la política. Es decir, de la prosperidad económica como inductora de la consolidación de la democracia.

Al final, tal interés se dirigió a ambas como esferas que se influyen mutuamente. Y que están principalmente determinadas por la calidad de las instituciones. Sí, economía exitosa y buena democracia se refuerzan mutuamente. Tanto para lo bueno, como para lo malo. Y no es el resultado de decisiones del día a día, sino de instituciones.

Las dos esferas citadas dependen de lo que se haga en la línea transicional de la llamada Reforma Política e Institucional. Reforma multidimensional, sea dicho. Más allá de la definición política y económica, el proceso mueve resortes en todas las cinco esferas de la dinámica social.

En lo formal, más allá de la revisión de los orígenes transitológicos, la visión de unos pocos casos significativos y la descripción de temas relevantes y acciones convencionales de naturaleza transicional, el decurso seguido para el desarrollo de la nueva línea transitológica nos llevó a su genética. Para lo cual aparece como esencial la presencia del espíritu de cambio, lo cual sitúa el asunto en los planos de la política y la Economía Política.

Lo hicimos, en primer lugar, en un nivel conceptual: 1) el impulso es siempre cultural: una idea, 2) una sinapsis liga la idea a un líder, 3) ese líder lo asume como reto político, 4) la transmisión efectiva es social: lleva al líder a una articulación de sectores, más allá de la política misma, 5) diversos factores, revisados en nuestra visión del proceso transicional, generan un bloque social, del cual depende el cambio, y 6) ese cambio debe expresarse en instituciones celosas de su efectividad y legitimidad.

Si el cambio del autoritarismo, el populismo, el corporativismo u otras formas predemocráticas es del campo de la política, el que ocurre en la economía es un tema de Economía Política: los agentes, las condiciones en que actúan, sus racionalidades, sus acciones y los resultados son de ese campo.

Por ello, mantenemos desde años que las transiciones (a la democracia, al mercado o a ambas) son fundamentalmente un asunto de la Economía Política, la cual se apoya solo parcialmente en acciones de política económica. Las implicaciones prácticas son diversas y ya han sido expuestas o no tiene sentido exponerlas ahora.

Estamos obligados a decir que, en lo práctico, por razones de la urgencia venezolana, al desarrollar la Serie abordamos un trabajo de aterrizaje de lo conceptual en lo metodológico y procedimental. Una “hoja de ruta”, como tanto hemos referido. No es fácil entender, menos acometer, la tarea necesaria a partir de un momento transicional.

Sin embargo, el caso venezolano, como el argentino, tiene características especiales por razones conocidas y mencionadas. Sobre ello, ya escribimos. No es éste el texto para mayor análisis. Pero, sí para enfatizar en la pertinencia y relevancia del aporte, no solo conceptual y teórico, sino también metódico y práctico de la Serie.

Y no solo para Venezuela. El mundo está plagado de situaciones de dictadura, autoritarismo, estatismo, populismo, corporativismo, patrimonialismo, rentismo, prebendarismo, clientelismo, etc.

La metáfora desarrollada, entonces, aplica a muchos casos de necesidad de cambios de base –radicales, habría que decir, con el temor a la errada interpretación de algunos- en la política, la economía, la cultura, lo social y las instituciones.

En un intento por generalizar lo relativo a su especificidad, habría que decir que es una metáfora, válida como propuesta práctica, en todos los casos de procesos de cambio en la racionalidad básica del sistema real presente; mucho más complejo, dicho sea, que la corriente mención a capitalismo o socialismo, con la cual se traban diversas polémicas en el mundo. Ojalá la realidad fuere tan simple como esas fijaciones conceptuales insuficientes.

En toda situación de cambio de sistema –no de ajuste ante el entorno o eventualidades- hay una situación transicional. Y su proceso debe ser de reinstitucionalización, por la vía de la política. Las cinco esferas referidas y citadas deben entrar en juego en la medida de sus requerimientos.

Ése es el aporte universal de la Serie. Es, a la vez, una extensión del concepto de transición, como el aguzamiento del diagnóstico de las situaciones en las cuales cabe, la metáfora.

En la Venezuela actual hay una de ellas. Hay un evidente momento transicional. Lo que no implica que forzosamente haya una transición. Debemos confesar que esto último es nuestro deseo.

Pero, consistente con lo desarrollado, por ahora lo que toca es vulgarizar la idea, remitirla a un liderazgo, hacerla apropiar por un bloque social y desarrollar la muestra de su efectividad y legitimidad. Esto último no nos toca. Al menos esta vez. Pero, aportamos la Serie. Ojalá que útil.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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