Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos
Rubio defendió que existen precedentes históricos de transiciones desde regímenes autoritarios hacia sistemas democráticos y subrayó que el proceso venezolano, aunque complejo, no puede prolongarse indefinidamente.
Antes de detallar los plazos, el jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que el contexto actual supone un punto de inflexión respecto a la situación de los últimos años.
Marco Rubio considera que la experiencia española demuestra que una transición desde un régimen autocrático puede ser larga, pero viable
Durante su intervención ante el Comité de Relaciones Exteriores, Rubio citó explícitamente el caso de España y también el de Paraguay como ejemplos de países que pasaron de regímenes autocráticos a democracias, procesos que requirieron tiempo y estabilidad institucional.
El secretario de Estado reconoció que no es posible fijar un calendario cerrado para la transición venezolana, aunque recalcó que Washington espera avances significativos en un horizonte de tres, cuatro o cinco meses.
Según explicó, el progreso dependerá en gran medida de la presencia efectiva de representantes estadounidenses sobre el terreno, incluida la futura embajadora en el país latinoamericano.
Washington descarta plazos cerrados, pero espera cambios visibles en un periodo máximo de seis meses
Rubio subrayó la diferencia entre mantener contactos formales con el Ejecutivo venezolano y trabajar directamente con la sociedad civil y las autoridades locales. En este sentido, marcó distancias con la estrategia seguida durante los últimos 14 años.
“Antes de esto, la situación estaba estancada”, afirmó, al tiempo que aseguró que es la primera vez en más de una década que Estados Unidos percibe una posibilidad real de modificar las condiciones sociales y políticas en Venezuela.
El secretario de Estado defendió que el objetivo pasa por reactivar la vida cívica y económica, elementos que considera esenciales para consolidar cualquier transición democrática.
EEUU sostiene que la actual estrategia rompe con más de una década de bloqueo político sin avances
Durante la audiencia, Rubio reiteró que el objetivo final de Washington es una Venezuela democrática, próspera y cooperativa, aunque advirtió de que todas las opciones siguen sobre la mesa si el Gobierno de Delcy Rodríguez no coopera plenamente.
Sin descartar el uso de la fuerza, el jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que la vía prioritaria sigue siendo la presión diplomática y política, acompañada de una implicación directa sobre el terreno.
En este contexto, Rubio confió en que en un plazo aproximado de seis meses pueda constatarse un avance sustancial en el proceso de transición política del país.
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