Suma y sigue

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No ha sido suficiente con retrasar la edad de jubilación o reducir los sueldos de los funcionarios públicos (entre el 10% y el 20% de la población activa del país). Tampoco con anunciar un programa de privatizaciones que vende a precio de saldo activos públicos a multinacionales, como sucedió la semana pasada con OTE, la telefónica pública helena, y el 10% que le vendió por 400 millones de euros a Deutsche Telekom. No ha sido suficiente con retrasar la edad de jubilación o reducir los sueldos de los funcionarios públicos (entre el 10% y el 20% de la población activa del país). Tampoco con anunciar un programa de privatizaciones que vende a precio de saldo activos públicos a multinacionales, como sucedió la semana pasada con OTE, la telefónica pública helena, y el 10% que le vendió por 400 millones de euros a Deutsche Telekom.

No. Ahora, además, los ciudadanos pagarán entre un 1% y un 3% de sus ingresos anuales para ayudar al Gobierno a cumplir su objetivo del déficit ante las exigencias de Berlín, cuyos bancos son los mayores prestamistas del país mediterráneo.

El anuncio lo ha hecho, tras cuatro horas de reunión, el Ejecutivo que lidera el socialista George Papandreou. No ha sido, para variar, muy popular. En las calles crece la tensión y entre las filas de los propios socialistas parece que también (hace unas semanas se especuló con unas elecciones anticipadas, aunque el propio Papandreou desmintió inmediatamente estas informaciones).

El nuevo paquete de austeridad en el que va incluida esta tasa pretende recaudar 28.000 millones de euros en cinco años y colaborar a reducir el déficit público hasta un 1,1% del PIB en 2015. El año pasado esta cifra era del 10,5%.

Este impuesto es parte del precio que exige la zona del euro a cambio de decidir, el próximo 20 de junio, si envía 30.000 millones de euros adicionales a Grecia, que se sumarían así a los 110.000 millones de euros que ya aprobaron Bruselas y el FMI hace algo más de un año.

De esa cantidad, la mayor parte corrió a cuenta de las arcas alemanas, cuya canciller, Angela Merkel, ha visto su popularidad descender en los últimos doce meses debido a una política demasiado europeísta, en opinión de muchos alemanes.

De hecho, el anuncio del líder griego ha coincidido con las declaraciones del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que ha dicho que desconoce hasta cuándo Grecia necesitará ayudas.

La incertidumbre generada por el principal prestamista del país mediterráneo a través de las ayudas ha disparado la rentabilidad del bono soberano griego por encima del 17% a primera hora de la mañana, y aunque luego ésta se ha rebajado hasta el 16,90%, las tensiones se mantenían en el mercado secundario.

Otra parte del precio a pagar por Atenas a cambio de evitar la quiebra es poner a la venta buena parte de las empresas públicas e incluso algunos terrenos estatales. Y a buen precio. Varias empresas y entidades alemanas, entre otras, como la ya mencionada Deutsche Telekom, o el Hypo Real State, han tomado posiciones de cara a esta especie de barra libre que ya se empieza a dar.

En este complicado escenario muchos griegos, aunque desanimados, miran con optimismo hacia el verano, por la posible llegada de miles de turistas al país. «A partir del mes de julio vendrán muchos turistas a las islas, más que el año pasado, y tendremos un pequeño respiro», ha comentado a EL BOLETÍN un comerciante de Hania, en Creta.

Preguntado por las huelgas (hay una de controladores aéreos convocada para el próximo miércoles 15 de junio), esta persona ha declarado que «son improbables» durante el verano debido a que los sindicatos son conscientes de la importancia que tiene el sector turístico para las familias que viven de esta industria.

Un asesor económico independiente afincado en Atenas es más pesimista: «La gente cada vez adopta posturas más extremistas, ya nadie confía en el Gobierno», dando a entender que muchos de los manifestantes y partidarios de las huelgas tienen como máxima prioridad echar a Papandreou del poder a casi cualquier precio.

Esta fuente ha comentado, además, que el impacto del turismo en la economía no será tan importante como se espera debido a que «aunque haya crisis, los precios no han bajado».

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