Sorpresas en la campaña

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Los políticos de Costa Rica se muestran extrañamente apáticos en la compaña electoral de cara a las elecciones generales. Así lo comenta el diario del Grupo Prisa El País, que habla del cambio vivido en el país. Los políticos de Costa Rica se muestran extrañamente apáticos en la compaña electoral de cara a las elecciones generales. Así lo comenta el diario del Grupo Prisa El País, que habla del cambio vivido en el país.

Según el medio, antes en las campañas electorales se contaba el número de banderas de las afiliaciones que ondeaban en las casas, lo que pronosticaba el resultado de los comisiones, las cosas ahora son bien distintas.

Ahora el sistema político apuesta por las reservas democráticas, pues hay desconfianza en la clase política, hay apatía, desgana y un cierto desencanto en los partidos políticos que se hace evidente para todos.

El País señala que los pecados de los políticos en la forma de gestionar sus propias candidaturas, así como el escaso interés de los jóvenes en votar, suponen un estancamiento, en cierta medida, de las inminentes elecciones.

Actualmente, la línea común que están llevando casi todos los candidatos está centrada en olvidarse un poco de sus banderas y pedir a todos los electores que se fijen en ellos a la hora de introducir sus votos en las urnas.

Por su parte, la popularidad de la actual presidenta, Laura Chinchilla, sigue de capa caída, “por los suelos”, señala el periódico español, lo que debería insuflar un poco de aire a sus posibles sucesores. Aunque no es así.

Además, el crecimiento del abastecimiento sigue siendo un fantasma que amenaza los comicios presidenciales y legislativos del próximo mes de febrero, tal y como ya lo intuyó el propio presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado.

Los cálculos de analistas, basados en elecciones anteriores y en la apatía popular que parece generalizarse modo preocupante, hacen prever que solo votarán dos de cada tres electores y eso, para la tradición histórica del voto en Costa Rica, es bien poco.

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