Rousseff exigirá a China que abra las puertas a los productos brasileños

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La presidenta brasileña, Dilma Rouseff, que acude a China días antes de celebrarse la Cumbre de los estados BRIC en la que también participarán Rusia, la India y Sudáfrica, tiene una idea clara en mente. Las relaciones comerciales con el país gobernado por Hu Jintao, han elevado a los dos países a los primeros puestos de la carrera económica mundial. Sin embargo, la mandataria quiere más. La presidenta brasileña, Dilma Rouseff, que acude a China días antes de celebrarse la Cumbre de los estados BRIC en la que también participarán Rusia, la India y Sudáfrica, tiene una idea clara en mente. Las relaciones comerciales con el país gobernado por Hu Jintao, han elevado a los dos países a los primeros puestos de la carrera económica mundial. Sin embargo, la mandataria quiere más.

El cambio en la presidencia de Vale, que facilitará un giro hacia la producción de acero en la mayor minera de hierro del mundo, es una de las monedas de cambio que usará la mandataria para conseguir que China se abra más a los productos industriales brasileños.

Las declaraciones de Rousseff han estado dirigidas esta semana a lanzar, por un lado, loas a la economía china y a los beneficios que para ambos países tiene la relación que mantienen y, por otro, a solicitar una mejora en esas relaciones y lograr reciprocidad en el acceso de los productos brasileños en el mercado asiático. Así lo detalló el portavoz de la presidenta, Rodrigo Baena, en conferencia de prensa, en la que aseguró que el viaje de Rousseff tendrá uno de sus ejes en aumentar la exportación de productos industrializados.

No en vano, el 80% de lo que China compra de Brasil está compuesto por materias primas, algo que habría llevado al ejecutivo brasileño a retirar de su cargo al, hasta ahora, presidente de Vale, la mayor exportadora de hierro del mundo y una empresa básica en las economías china brasileña. En su lugar, Rousseff ha situado a un ejecutivo que debe ser más dócil con los intereses estatales y adentrarse en otra de las preferencias chinas, la producción de acero.

El gesto del país amazónico al gigante asiático parece claro. Ahora, con la visita de Rousseff a su socio, faltaría pedir la contrapartida. Baena lo explicaba de la siguiente manera. «Estamos trabajando para diversificar la agenda de exportación, queremos agregar valor a nuestros productos, reciprocidad, aumentar el acceso al mercado chino y que nuestras empresas puedan participar del desarrollo chino», ha asegurado el funcionario.

Para incentivar este tipo de acuerdos, la mandataria acudirá, días antes de que se celebre la Cumbre los países BRIC, el 13 de abril, a realizar su primera visita oficial al gigante asiático. Allí será recibida por Hu Jintao, con quien firmará una serie de acuerdos en tecnología, educación y recursos hídricos, tras lo cual el anfitrión ofrecerá un banquete en homenaje a la visitante.

China se convirtió en 2009 en el principal mercado para Brasil, por encima de Estados Unidos, en lo que representa un cambio cualitativo para el comercio exterior de esta potencia sudamericana, cada vez más dependiente de la venta de materias primas y alimentos. Hay quien considera, como José Augusto de Castro, vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), que el intercambio con China es «un retroceso» para Brasil. Aseguran que comercia con materias primas «el importador decide, controla cantidad y precios», por lo que se genera un «mercado inestable», al contrario de lo que sucede con los bienes manufacturados, explicó.

La industria china ha penetrado en el mercado de exportación brasileño, favorecida por políticas cambiarias contrapuestas en los dos países, lo que golpea con especial intensidad a los sectores que en Brasil solo cuentan con capital nacional. De ahí que la presidenta brasileña, que estudia modos de lograr que el buen momento de la economía brasileña mejore las condiciones de vida de sus ciudadanos, incida en la cuestión de los productos industriales brasileños y en la necesidad de que se facilite su acceso a un mercado como el chino.

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