¿Punto final?

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La operadora española Telefónica ha dado por extinguida su oferta a Portugal Telecom (PT) por el 50% de Brasilcel, valorada en 7.150 millones de euros, según informa la agencia Efe. Esta última empresa, que controlaban ambas compañías a partes iguales, es la propietaria del 60% del capital de la brasileña Vivo, por lo que su adquisición hubiera supuesto, de hecho, la compra de esta firma. La operadora española Telefónica ha dado por extinguida su oferta a Portugal Telecom (PT) por el 50% de Brasilcel, valorada en 7.150 millones de euros, según informa la agencia Efe. Esta última empresa, que controlaban ambas compañías a partes iguales, es la propietaria del 60% del capital de la brasileña Vivo, por lo que su adquisición hubiera supuesto, de hecho, la compra de esta firma.

Telefónica ha comunicado ya su decisión como hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En el texto, el secretario general y del Consejo de Administración de la compañía española, Ramiro Sánchez de Lerín afirma que la operadora desiste de su oferta puesto que no ha sido aceptada por el Consejo de Portugal Telecom, dentro del plazo fijado que expiraba el 16 de julio a las doce de la noche.

Ese mismo día, el Consejo de PT mantuvo una reunión extraordinaria a puerta cerrada de cuatro horas continuación de la convocada al respecto el día anterior. Ambos cónclaves concluyeron sin acuerdo, debido a la persistente oposición del Gobierno portugués a que la oferta, que sí defendían los otros grandes accionistas, fuera aceptada. Los representantes de la operadora lusa sugirieron a Telefónica, según la prensa portuguesa, que ampliara el plazo de la oferta para continuar con la negociación tal y como deseaba el Ejecutivo de José Socrates, el primer ministro socialista, que exigía cambios en la oferta para dar su conformidad al plan.

La oferta de Telefónica, aprobada por la junta de accionistas de PT el pasado 30 de junio con el apoyo del 74,5% del capital, fue bloqueada al ejercer el Gobierno luso la acción de oro que conserva en la operadora portuguesa, que le otorga derecho de veto sobre la venta de activos estratégicos. El Tribunal de Justicia de la UE bloqueó este mecanismo el pasado 8 de julio, y las compañías española y portuguesa acordaron reanudar las negociaciones sobre Vivo, con el objetivo de buscar una salida pactada que permita desbloquear el veto estatal.

En la tarde del viernes, el Gobierno de José Socrates volvió a pronunciarse al respecto. Esta vez a tavés de su ministro de la presidencia, Pedro Silva, quien afirmó que la postura del Ejecutivo no había cambiado.

Algunos analistas portugueses han asegurado que Portugal buscan compensaciones, como el mantenimiento de una participación minoritaria en Vivo o en la posible nueva compañía de Telefónica en Brasil, fruto de la fusión de Vivo con su filial de telefonía fija, Telesp. Esta posibilidad, según estos expertos, permitiría que la operadora portuguesa conservara una posición significativa en el mercado brasileño, y le daría tiempo para buscar otra solución en el país latinoamericano si ésta no resultara adecuada, como una entrada en Oi.

Fuentes cercanas a las negociaciones consultadas por EL BOLETÍN aseguran que el Gobierno de José Sócrates sólo admitiría una opción que le permitiera asegurarse algún tipo de flujo financiero constante, para que PT no vea diluido su valor bursátil.

Ahora, según prevén otros expertos consultados, Telefónica puede plantearse denunciar la asociación con Portugal Telecom en Vivo, a través de la sociedad conjunta Brasilcel, en el Tribunal Internacional de Arbitraje de La Haya, con el objetivo de deshacer la alianza, o tratar de bloquear los dividendos que aporta esta sociedad.

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