Problemas electorales

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Aún no lo ha dicho, pero todos en Argentina lo dan por hecho: Cristina Fernández, la actual presidenta del país, va a optar a un segundo mandato en las próximas elecciones. La única incógnita es quién va a acompañarla como número dos en su candidatura. Hugo Moyano, el líder sindical kirchnerista, quiere imponerle un vicepresidente y ha hecho públicas sus intenciones con claridad y ante un auditorio muy peligroso, justo el mismo día que anunciaba la suspensión de un amenazante paro nacional de camioneros que pudo poner en serios aprietos al Gobierno. Aún no lo ha dicho, pero todos en Argentina lo dan por hecho: Cristina Fernández, la actual presidenta del país, va a optar a un segundo mandato en las próximas elecciones. La única incógnita es quién va a acompañarla como número dos en su candidatura. Hugo Moyano, el líder sindical kirchnerista, quiere imponerle un vicepresidente y ha hecho públicas sus intenciones con claridad y ante un auditorio muy peligroso, justo el mismo día que anunciaba la suspensión de un amenazante paro nacional de camioneros que pudo poner en serios aprietos al Gobierno.

El líder de la Central General de Trabajadores de Argentina (CGT), Hugo Moyano, que afirmó que quiere buscar un vicepresidente para Cristina Fernández, ha reconocido que le gustaría que el compañero sea un hombre de esa central obrera.

Fernández aún tiene en vilo a todos los kirchneristas que apoyan una tercera candidatura, pero ella continúa sin desvelar la incógnita. En la conferencia, Moyano se mostró convencido de que la mandataria irá por la reelección el próximo octubre. El político considera que la presidenta es la única persona que reúne condiciones de liderazgo y capacidad para que asuma nuevamente esa responsabilidad.

La relación entre Moyano, como líder de la CGT, y el partido Justicialista, que primero comandó el fallecido Néstor Kirchner y ahora encabeza Fernández, ha sido más o menos fluida hasta tiempos recientes. Sin embargo, en los últimos meses varias renuncias de corrupción han recaído sobre el sindicalista, lo que le ha provocado un cierto distanciamiento.

Pero los problemas políticos no cesan en Argentina. Esta semana, el ministro de economía, Amado Boudou, está en la cuerda floja. La oposición argentina solicitó la interpelación de Boudou en la Cámara de los Diputados. Le solicitan que explique la «persecución» a las consultoras que miden precios y la falta de medidas para frenar la inflación.

El Gobierno impuso multas de hasta 500.000 pesos (87.000 euros) a las consultoras privadas que estiman la inflación. Hay otras tres empresas apuntadas. También se quiere saber que pasó con el informe de las universidades sobre el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y cual es el estado de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para un nuevo sistema de medición.

Han sido multados el Centro de Estudios Económicos (CEE) de Orlando Ferreres, Eco Go SA (Estudio Bein & Asociados), Finsoport, entre cuyos responsables figura el economista Jorge Todesca, y Buenos Aires City, de Graciela Bevacqua.

Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, multó a esas entidades después de que estas le explicaran cómo hacen para estimar la inflación en la capital federal y en Buenos Aires, aunque Bevacqua ni siquiera había alcanzado a responder el requerimiento.

A pesar de los líos políticos que revuelven al país, los oficialistas tienen un objetivo claro, que Cristina se presente a las próximas elecciones. Por ello, esta semana los seguidores del kirchnerismo salieron nuevamente a la calle para respaldar la reelección de la presidenta.

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